lunes, 22 de septiembre de 2008

Perú: Descubriéndonos la suerte

Perú: Descubriéndonos la suerte

Carlos Angulo Rivas

La prensa escrita y los llamados analistas políticos están engolosinados con las especulaciones de unas elecciones distantes. Una manera inteligente de evitar el debate sobre la agenda nacional o sea sobre la debacle total del segundo mandato de Alan García y su caída vertiginosa en las encuestas de opinión por ser el protagonista número uno de la gran estafa nacional ("cambio responsable") y el gran baluarte de la inmoralidad y la corrupción en el país. Los precios de los artículos de primera necesidad, el aceite, el pollo, el pan, la leche, la carne, los huevos, el pescado, las verduras, la fruta, se han ido por las nubes respecto a la congelación de los precarios salarios de los peruanos. La desocupación sigue creciendo y la creación de empleos no se nota por ninguna parte. Los servicios de agua, luz y transporte se vuelven inalcanzables. La gasolina no se diga. Se proyecta un paro nacional para el 7 de octubre próximo pidiendo la renuncia de Alan García o su destitución por la fuerza de la huelga nacional o la movilización social; y los analistas políticos embroman, engatusan, como si alguien les creyera, con sus apuestas sobre quién será el próximo presidente del país en el 2011. Qué si Ollanta Humala, qué si Lourdes Flores, qué si Luis Castañeda o Keiko Fujimori. Vaya, vaya que de repente no es ninguno de ellos como ocurrió con el casi seguro Mario Vargas Llosa compitiendo con Barrantes y Alva Castro en 1990 y apareció por ahí un Alberto Fujimori.  

La historia es vieja y gastada, distraer a como dé lugar para salvar la cabeza de Alan García como antes salvaron la de Alejandro Toledo. El estado putrefacto se defiende de esta manera. El 2011 está muy lejos y ni siquiera sabemos si llegamos mansamente como corderitos de pastoreo, pues las elecciones generales se pueden adelantar previo gobierno provisorio. Todo depende del aguante de la desesperada gente. Muy simple. La cuestión de fondo es sacar de la presidencia a García Pérez por inservible, incompetente y por estar vendiendo el país a las transnacionales en medio de una corrupción inimaginable, sin que nadie haga nada. Además, por insistir hasta el cansancio de que él de ninguna manera va a cambiar el rumbo de su gobierno, es decir, de sus conocidos despropósitos. Lo dice a cada momento llenándose los bolsillos junto a sus secuaces y se ríe de todos a mandíbula batiente. No olvidemos que las malas costumbres no se curan. Alan García no va a cambiar lo anuncia en rebeldía a su desaprobación casi general y multitudinaria; entonces, no queda más remedio, debemos cambiarlo a él a fin de salvar la patria.  

El país crece como un niño, nadie puede detener el crecimiento de un niño. Imposible detener el crecimiento de un niño, imposible detener el crecimiento del país mientras las empresas mineras y las industrias extractivas de las transnacionales se hartan de ganancias sacadas al extranjero. El asunto de fondo es ¿cómo se crece? si robusto y saludable o raquítico y enfermo. En nuestro país todos los niños crecen, cómo no; pero en su gran mayoría, ellos están desnutridos, insalubres, analfabetos, enfermos. Por consiguiente, el crecimiento de la economía no significa nada mientras no exista DESARROLLO. La pregunta es: ¿quién quiere a García Pérez en la presidencia arrasando el país de manera impune? casi nadie, sólo uno de cada cinco ciudadanos, la caída a 19% de aprobación a nivel nacional así lo constata; y en las regiones del sur, centro y oriente apenas obtiene el 7% en promedio. Tanta es la desfachatez del gobierno que hasta Alejandro Toledo y Lourdes Flores (dos derechistas moderados) lo han llamado "el presidente de los ricos" y él ha tenido la osadía de defenderse por escrito como si no fuera cierto. La falta de vergüenza de Alan García es absoluta. De capa caída y con la ridícula cifra de aprobación se dio el lujo de comentar las encuestas presidenciales extemporáneas y decir que la mayoría de los votantes no está por el antisistema sino por el sistema (sumados los candidatos de la derecha), dándose aliento a lo que él cree representar. En otras palabras nos dijo que la mayoría de peruanos está por el estado putrefacto actual.

Y también, Alan García, por falta de escrúpulos ni siquiera se presentó en Santiago de Chile para la reunión presidencial de UNASUR en defensa de la democracia en Bolivia y contra el fascismo de una minoría de desalmados que pretenden imponer por la fuerza la división territorial del hermano país del altiplano. Una solidaridad de dientes para afuera, en declaraciones a la prensa, para con el presidente Evo Morales no es suficiente, es un síntoma de debilidad frente a naciones soberanas en la región; tan lejos no puede llegar la sumisión del Perú a los designios de la Casa Blanca y el TLC. El total aislamiento de Alan García en la región junto al gobierno fascista y paramilitar de Álvaro Uribe, es otro de los aspectos dignos de censura urgente. El paro nacional de 7 de octubre dará cuenta de aquello. Los problemas nacionales son mucho más grandes que la preocupación electoral del 2011, mejor dicho que la distracción especulativa de las encuestas en relación a candidaturas presidenciales. Más aún cuando está de por medio la subsistencia o sostenimiento de este gobierno que, probadamente, no proporciona nada ni siquiera confianza, menos seguridad y bienestar social.       

El neoliberalismo ha ingresado a una etapa de decline y quiebra en Estados Unidos y Europa, la Casa Blanca inyecta más de ochocientos mil millones de dólares para salvar la quiebra de varios monopolios transnacionales, prácticamente estatiza con su intervención varias empresas, las principales: la American Internacional Group AIG, varios bancos y las financieras inmobiliarias; es decir las NACIONALIZA o las ESTATIZA, como mejor guste el vocablo; y aquí Alan García, dirigiendo un país enano en comparación a la superpotencia; por consiguiente, totalmente endeble, continúa con su extremismo privatizador camino a la crisis total en nuestro país actual hirviendo de conmoción social. Recordemos la crisis del efecto tequila en México (privatizador corrupto Salinas de Gortari), la profundidad de la crisis económica argentina después de ese glorificado privatizador inmoral y corrupto que fue Carlos Menem. El paquete de intervención estatal (nacionalizaciones) en la economía norteamericana es el inicio de una crisis mayor que tiene para largo, va en espiral; y contradice el credo fundamental del neoliberalismo, aquello de dejarlo todo a merced de las reglas del libre mercado. Enseguida sobrevendrá la recesión y la falta de empleo, ya que por ahora la intervención estatal de George W. Bush es un simple parche a la crisis financiera sin llegar a subsanar el problema fundamental de la enorme especulación en los mercados, el acaparamiento de capitales y la falta de liquidez. La verdad, es que Alan García y Álvaro Uribe no pueden ni deben seguir como los abanderados del neoliberalismo extremista en la región, hijos predilectos de Bush, arrastrando a sus respectivas poblaciones nacionales a la catástrofe económica y social, la que será inminente.

En las actuales circunstancias, la presentación de Ollanta Humala encabezando las encuestas para el 2011, significa una tomadura de pelo favorable a Alan García. Significa el intento de confundir a la población para hacerle perder el paso decidido de ir a la lucha final en el derrocamiento de un individuo inútil como gobernante y pertinaz en cuanto insiste en llevarnos de la mano al abismo económico, la hambruna general y la pobreza extrema; produciendo con ellos el incremento de la exclusión, la marginalización y el abuso despótico de cualquier tiranía. Felizmente, la población está en estado de alerta frente a los desmanes del gobierno alanista. La demostración triunfante en Moquegua, el contundente paro nacional del nueve de julio último, la multitudinaria movilización de los nativos de la selva y la población de la amazonía, la misma que obligó al Congreso a derogar los decretos legislativos 1015 y 1073 referente al uso de la tierra de las comunidades campesinas de la sierra y la selva, son expresiones de la derrota integral de Alan García y sus políticas de "presidente de los ricos" y de los corruptos y de nadie más. La decisión de hacer encuestas adelantadas acerca de la intención del voto para presidente en el 2011, corresponde al tinglado de un psico-social frente a las luchas de los frentes regionales, la CGTP, los partidos progresistas, los trabajadores, campesinos y estudiantes, que se avecinan con el paro nacional del siete de octubre. Aquí no hay lugar a confusiones. La democracia participativa debe empezar a funcionar de inmediato como en Ecuador, Bolivia, Venezuela.         

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