lunes, 24 de septiembre de 2012

Beto Ortiz comenta sobre el crimen de Ruth Thalía

Un hecho público que ha conmocionado a televidentes, esperó la respuesta del conductor del programa que eligió su programa para dar la respuesta. No pudo dar una comunicado público u otro sino tuvo que esperar su hora estelar y una motivación es RATING (animal televisivo que los inmersos no se dan cuenta que lo poseen).


Frecuencia Latina minimiza y su principal argumento es COMPETENCIA. A televidentes les importa un carajo COMPETENCIA entre los canales! Esa argumentación desnuda cual es su forma de pensar y que su principal norte es una guerra televisiva por rating.

ABRE LOS OJOS! He ahí tu "periodista influyente"


sábado, 22 de septiembre de 2012

Hallan cadaver de Ruth Thalia Sayas, primera concursante de EL VALOR DE LA VERDAD


Lamentablemente Ruth Thalia ha sido encontrada muerte en Jicamarca. las primeras informaciones dan cuenta de la confesión del enamorado.


LEER Y CADA QUIEN SAQUE SUS IDEAS:




La Paisana Jacinta con su racismo sigue en Frecuencia Latina. Acaso creen que EVDLV que les reporta mas ingresos va a verse afectado por una muerte?

Castañeda:oportunista que le dan tribuna "periodismo distraido" (Mercado de Santa Anita)

Oportunistas distraídos le dan tribuna a un ex alcalde que puso su interés personal sobre la ciudad de Lima.

 Basta ver un reportaje antiguo que no ha sido "armado" con oportunismo político sino muestra la estructura de propaganda de Castañeda Lossio (Solidaridad Nacional) y el gobierno de Alan García (APRA).

 




Igual fue con "El Metropolitano" que fue una obra que se inició, se paralizó, aumento sus costos increíblemente y actualmente está a perdidas subsidiado por los contratos lesivos de la gestión de Castañeda Lossio, pues no cumple con la cuota de pasajeros que está obligada por los contratos con sus socios.

Alan García ordenó traslado de traidor Iglesias a la Cripta de los Héroes

Cuando las cosas no son transparentes, cuando se siente vergüenza o algo de culpa se esperan feriados o fechas en que la gente está preocupada en otras cosas. Otros optan por los últimos días de sus mandatos constitucionales.

Alan García dispuso el traslado del General Miguel Iglesias a la Cripta de los Héroes al final de su mandato. Hecho que no mereció mayor difusión en medios de comunicación masiva tal vez por el miedo a voces de protesta que se alzarían poniendo en evidencia la infame maniobra por la cual se recordará a Alan García (que también ha reivindicado a Francisco Pizarro, asegurando que no buscaba riqueza)


  Cripta de los Héroes


Información relacionada:




viernes, 14 de septiembre de 2012

Cómo derechizar a un izquierdista

Después de leer lo siguiente se me vino a la mente a Vargas Llosa, Rospigliosi, Cecilia Valenzuela y otros que se terminaron cambiando de ideas. Ya lo decía Gonzales Prada cuando pedía un millón de soles y verán cómo la gente puede cambiar de opinión. 



Un artículo de Frei Betto


Ser de izquierda es, desde que esa clasificación surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social.

Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás.

Ser izquierdista -patología diagnosticada por Lenin como ‘enfermedad infantil del comunismo’- es quedar enfrentado al poder burgués hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude; si llora, él se entristece; si cambia de opinión, él rápidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actualcorrelación de fuerzas…

El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para él, pueblo es ese sustantivo abstracto que sólo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situación sino con el único propósito de acarrear votos para sí o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adiós que te vi y ¡hasta la contienda siguiente!

Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay más fácil que derechizarlo. Dele un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al común de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y lágrimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan más derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del ámbito público. Aunque podría ser también en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular.

Así sucede cuando es elegido o nombrado para una función pública o asume un cargo de jefe en una empresa particular. De inmediato baja la guardia. No hace autocrítica. Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios.

Buen salario, funciones de jefe, regalías, he ahí los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista en su itinerario rumbo a la derecha vergonzante, la que actúa como tal pero sin asumirla. Después el izquierdista cambia de amistades y de caprichos. Cambia el aguardiente por el vino importado, la cerveza por el güisqui escocés, el apartamento por el condominio cerrado, las rondas en el bar por las recepciones y las fiestas suntuosas.

Si lo busca un compañero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del ‘molestón’. Ahora todos sus pasos se mueven, con quirúrgica precisión, por la senda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia sería volver a lo que era, desprovisto de halagos y carantoñas, ciudadano común en lucha por la sobrevivencia.

¡Adiós ideales, utopías, sueños! Viva el pragmatismo, la política de resultados, la connivencia, las triquiñuelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la rápida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedió nada, hoy por ti, mañana por mí…).

Me acordé de esta caracterización porque, hace unos días, encontré en una reunión a un antiguo compañero de los movimientos populares, cómplice en la lucha contra la dictadura. Me preguntó si yo todavía andaba con esa ‘gente de la periferia’. Y pontificó: “Qué estupidez que te hayas salido del gobierno. Allí hubieras podido hacer más por ese pueblo”.

Me dieron ganas de reír delante de dicho compañero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un pequeño burgués, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho ridículo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar ángeles. Sólo le respondí: “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”.

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