viernes, 6 de marzo de 2009

Pasquale Hnos. - Tecnicas de venta



Miércoles en la noche, después de ver WATCHMEN en UVK LARCOMAR decido ir a la sagucheria de la Plaza. Después de muchas preguntas –a la cajera-  y más respuestas procedo hacer el pedido, el detalle de quien toma el pedido fue decirme: SOLO TENEMOS TAMAÑO  DE PAN GRANDE.  Yo dije, pero yo no deseo tanto aderezo y delicias pues ya es hora de dormir. La respuesta “Lo siento, pero es todo lo que tenemos”.

Sorpresa, y pregunto “¿Hasta qué hora tienden?”, pues pensé que era la hora del cierre, y estaba equivocado. Cierran a la medianoche. Administrador, ni lo vi.  Serian las once de la noche.

Tenían número de teléfono de servicio al cliente.  Tan visible que era inevitable la tentación de llamar. Pues solo debe ser de horario de oficina.  Ring..ring…ring…. tururú…. Nadie responde!

Fui al local de Benavides donde fui amablemente atendido. No problemas.

 

La llamada al Servicio del Cliente:

Y es que hay cosas que no pueden suceder donde se precie que haya buena atención y variedad de opciones y cuiden la salud de la gente. Cualquier exceso es malo.  Al llamar al número me atiende alguna señorita que de primera intención terminaba otra comunicación telefónica.  Tal vez tenga mala suerte, pienso. Sin embargo la educación debe primar sobre la suerte.

Cuando le explique lo sucedido, me pareció que no comprendía mi malestar. Tanto que se lo tuve que repetir. Aun así no lo comprendió y solo atino a decirme que me devolverían la llamada.  Aun no suena mi teléfono. Fue jueves, hoy es viernes……

Los sanguches estuvieron buenos. Y todo mi malestar se hubiera disipado con una posición asertiva de comprender el malestar de un cliente.  Cosas que no ocurren en las sangucherias más tradicionales de Lima (y donde no se necesita servicio al cliente).

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