Recordar que el siguiente episodio no está registrado debidamente por la historia porque había control del gobierno militar de los medios de comunicación. Este pasaje también está recogido en versión del libro YO ACUSO (1978).
Mi padre, el Mayor Fernández Salvatetteci, Capitán Eloy Villacrez y Capitán Calep Gonzáles terminaron en 1976 asilados en Venezuela por motivos políticos. Nunca fueron comprendidos en la amnistía general de 1979 (por la nueva Constitución y gobierno de Belaunde), motivo –probable- veto militar.
La técnica del golpe de estado
Capitán Eloy Villacrez
Compatriotas, 20 de julio de 1976, el día que cambió la historia
Las fuerzas oscuras del fascismo Morales-bermudista, habían depuesto a Velasco, aquel trágico 29 de agosto de 1975. La preocupación de los oficiales subalternos comprometidos con el proceso, era el comprobar que día a día se desmontaban los logros y avances de la Revolución Militar (68-75) y se había pospuesto la orden de invasión hacia Tarapacá, para recuperar nuestra provincia cautiva y la entrega a Bolivia de Antofagasta que le correspondía por derecho.
Frente a esta situación el “CM3 Comando Militar 3 de Octubre” conformado en 1975, por oficiales subalternos, organizados por el Mayor José Fernández Salvatecci y el Capitán Eloy Villacrez R, consideraron pertinente dar el salto cualitativo en la organización (La ORGA), incluyendo cuadros políticos que a lo largo del proceso habían demostrado lealtad y perseverancia. Para ese efecto se coordinó con líderes populares como el “Shango” Aragòn, Elio Portocarrero, Avelino Mar, Walter Sacaico, “Manano” Benza, El Arq. Trigoso, Ricardo Sánchez, Constante Traverso y otros que habían demostrado convicción revolucionaria.
La parte militar, bajo responsabilidad de Eloy Villacréz, había coordinado con diferentes oficiales, en búsqueda de su compromiso para restaurar por la vía de las armas, lo que la fuerza del fascismo había arrebatado al pueblo.
En setiembre de 1975, aun era Comandante del Ejército y Primer Ministro Fernández Maldonado, bajo su amparo se hicieron las coordinaciones con los diferentes estamentos políticos y militares. Teníamos el presentimiento que Fernández Maldonado consideraba que “nuestra molestia por la salida de Velasco era pasajera” y que luego con alguna prebenda estaríamos tranquilos, como fue el ofrecimiento a Fernández Salvatecci de enviarlo a la URSS para hacer un curso de inteligencia por 4 años y a Villacrez a Europa para estudiar Ingeniería también por 4 años, ofrecimiento desechado sin capacidad de negociación. En la reunión privada en el Cuartel General: J Fernández Maldonado no supo que responder, cuando fue interrogado por Fernández Salvatecci, sobre lo que estaba pasando en ese fin de año de 1975.
Analizamos la situación y coordinamos con los oficiales, en reuniones numerosas donde se trataban abiertamente los problemas de incompetencia y traición de parte del grupo de generales de Morales Bermúdez. La conclusión fue que la única forma de restaurar el proceso y a Velasco era la vía del golpe de estado. La situación se desarrolló dentro de esos cánones, como todos los oficiales conocían que tanto Fernández Salvatecci como Villacrez eran del grupo más cercano de Fernández Maldonado, el reclutamiento era algo simple.
De esa manera, los oficiales comprometidos elaboraron los cambios de colocación de fin de año, de tal manera que para 1976 se tendrían oficiales leales a la revolución en las diferentes unidades militares.
Para el 24 de abril de 1976, se coordinó con Fernández Maldonado para que un oficial subalterno dirigiera la palabra al Gobierno en el día de Ingeniería Militar en el Cuartel San Martìn, fue designado el Capitán Villacrez, las palabras pronunciadas fueron una acusación directa al gobierno de haber cometido traición, en medio de la alocución fue interrumpido por el Comandante Bazo edecán de Morales Bermúdez, cuando el Ministro de Marina Parodi Galliani no pudo callar al Capitán.
Luego de la reunión por el día de Ingeniería Militar, llegamos a un acuerdo todos los comprometidos, que había que acelerar las decisiones para llegar cuanto antes al golpe, al comprender que la posición de Fernández Maldonado comenzaba a debilitarse por la salida de de Rodríguez Figueroa, y por existencia de otras corrientes una de tendencia aprista liderada por Tantalean y otra de índole institucional que pedía el retiro de las FF AA del gobierno, liderada por Bobbio.
Los acontecimientos se aceleraron en el mes de julio de 1976, Bobbio, Comandante del CIMP (hoy COINDE), es pasado a retiro, situación que no es aceptada por el Coronel Luis Villacorta Boydo (Segundo Comandante), probablemente el oficial de mayor prestigio que tenía el Ejército, llama a los oficiales del CIMP y ordena el alzamiento de Chorrillos. Los paracaidistas con Schrot no se pliegan al movimiento, hay un momento que Villacorta consulta con los oficiales entre ellos Villacréz, para decidir la toma de Palacio, con la esperanza de reponer a Velasco, se produce una fuerte discusión con el Grl EP Mirò Quesada, cuya opinión era que el presidente debía ser Bobbio. Posteriormente Bobbio manifiesta que no aspira a ese cargo bajo ninguna circunstancia. Frente a esa situación el golpe del CIMP queda sin objetivo y es desactivado por el mismo Villacorta.
En la reunión inmediata, después del golpe, los oficiales le decimos a Fernández Maldonado que su posición estaba más débil que nunca y que debía considerar la decisión de tomar Palacio y ungir a Velasco como presidente.
Queda sin respuesta la fecha y la hora para el alzamiento, salimos de la reunión y llegamos a la conclusión que el golpe deberíamos hacerlo sin Fernández Maldonado. Frente a esta alternativa muchos oficiales comienzan a dudar, se llega entonces aquel trágico 16 de julio de 1975, Fernández Salvatecci le advierte a Fernández Maldonado que llegaron sin su autorización a Lima los Comandantes Generales y están reunidos en Palacio, se le pide autorización para acompañarlo con 16 oficiales capitanes y mayores con armas, para conocer la posición del gobierno, Fernández Maldonado, rechaza esa insinuación diciendo “confíen en mi, puedo manejar la situación”.
Se traslada a Palacio y llega el Comunicado del Gobierno que el General Fernández Maldonado renunció a la Comandancia General del Ejército y a los otros cargos de Ministro de Estado y solicitó su pase al retiro.
Frente a esa situación hay una suerte de desbande en las fuerzas del golpe pro Velasco, se logra mantener un eje de maniobra con oficiales comprometidos en la División Blindada y en el Cuartel “La Pólvora” y se decide dar el golpe el 20 de julio de 1976 a las 0600, partiendo la operación del Cuartel “La Pòlvora” para estacionar la coheterìa que debería neutralizar a las fuerza que defendían Palacio.
Efectivamente se constituyen al Cuartel “La Polvora” Fernández Salvatecci, Eloy Villacrés y el Capitán Calep Gonzáles, al iniciar la operación se recibe el aviso que los blindados de la caballería estaban cercando el cuartel, al no disponer de armas antitanques, se decide salir para ir al Blindada, se conocía que el capitán Portella Laguna Héctor tenìa la situación bajo su mando en el Batallón Blindado. Logramos burlar el cerco en el cementerio con disparos de fusil, pero no pudimos acercarnos a la Blindada, frente a ello acordamos constituirnos al puesto de comando del alzamiento Para desactivar las movilizaciones de las organizaciones populares y la salida de armas de Chorrillos que serìan entregadas a las organizaciones populares, en Villa el Salvador.
Comprendimos que había abortado el alzamiento, probablemente por la salida de Fernández Maldonado, muchos de los comprometidos “dieron marcha atrás”, pero en medio de todo existieron hombres valientes que se jugaron la vida por la Revolución y por Velasco, espero no olvidar nombres, Justo Jara, Campos Montoya, Vásquez Pancorbo, Lora Muga, Huarcaya, Loayza G, Núñez Mesones, Córdova Rivera, Ugarte Silva, Sosa, Del Pozo, D. Arias, Meza, Julio Velarde, los suboficiales Caldas, Estrella, Canales, los soldados Román, Lancho, Chuctaya, y los trece clases y soldados que fueron encarcelados. Pido perdón si alguno omito.
Igualmente rindo tributo a todos los que participaron en el alzamiento, como es el caso, de Elio Portocarrero, Shango Aragón, R. Sánchez, Trigoso Edery, Manano Benza, W Sacaico y Ricardo Letts que fue informado y mantuvo la disposición de valor y coraje para llegar a las últimas consecuencias.
La enseñanza de esta experiencia es que podemos y debemos reunirnos los que hemos probado nuestra militancia y entrega en estos 33 años, aquellos que no hicimos apostasía de este sueño de hacer el cambio social. La diáspora y las parroquias personales llevan a las diferencias que son aprovechadas por el Consenso de Washington y aquellos que Velasco llamaba, los peruanos indignos, que prefieren servir al extranjero y no a nuestra patria.
Blog personal no politico y muy cinico. Lleno de historia y no apto para políticamente correctos.
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jueves, 13 de agosto de 2009
sábado, 1 de agosto de 2009
Oiga, Igartua y una historia de “libertad de prensa”
Tenía menos de diez años y entonces vivía cosas que pocos de esa edad experimentan. Aun, en la actualidad las sigo procesando y dándome cuenta de la suerte que tengo de tener estas vivencias pues me dan una visión mayor y comprensión sobre lo que pasa en el Perú.Era el año 1978, mi padre había sido asilado político de Venezuela pues la junta de gobierno de Morales Bermúdez lo perseguía. Años antes, junto a jóvenes oficiales del Ejército trato de hacer un golpe de estado. Al ser descubierto por delación pidió un juicio al ejercito. Antes habían sido las acusaciones de su parte contra el traidor Vladimiro Montesinos. Ya el proceso de descomposición del Ejercito del Perú había comenzado. El código de Justicia Militar decía que si un militar sabia de un delito y no lo denunciaba se hacía cómplice con igual pena del autor. La junta militar presidida por Morales Bermúdez y con Mercado Jarrin (padrino de bodas de Montesinos) decidieron sentenciar al acusador y no “desprestigiar” (san Benito que sigue hasta nuestros días) a la institución. No llegaban a comprender que juzgando a un traidor fortalecían el sistema (como hasta ahora muchos no entienden).
En 1977 estando en Venezuela se escribe el libro YO ACUSO (Fernández Salvatteci). Un miembro del Ejército decide contar sus vivencias y análisis de la realidad peruana desde lo que le toco vivir. Un trabajo sobre la realidad nacional que recoge los años militares y que pudo publicarse aun cuando la censura era la moneda de la prensa de ese entonces. ¿Qué ocasiono ese libro enla vida del Mayor? Que con la amnistía general con ocasión de la Constitución de 1979, no fuera acogido. El Ejercito siguió un camino que desemboco que los generales de la promoción “RICARDO O'DONOVAN” (Hermoza Rios, Malca entre otros) terminaran cuadrándose y ensalzando a Montesinos y su contraparte, leal al verdadero ejército e institución dejado a su suerte por sus compañeros de armas. Paradojas que los otros terminaran huyendo o en cárcel por crímenes contra el estado.
El libro YO ACUSO antes de su publicación, una de las ediciones –para revisión- finales llega a las manos de IGARTUA, no se supo quienlafiltro. Este “prestigioso periodista” decide publicarlo por partes en su revista OIGA. El autor a pesar de pedidos insistentes por todos los medios para que no se siguiera publicando su obra, se encontró con la pared que otorga la patente de corso. Recordemos que IGARTUA por muchos es considerado como ejemplo y muchos mas periodistas se formaron con él.
Un proceso judicial resarció a la manera de la justicia el daño hecho. Pero como entendía la “libertad de prensa”, el periodista Igartua se valía de su medio de comunicación para atacar y difamar (siempre en condicional o mediante rumores al acusador de Montesinos). Nunca ceso, tenia un medio de comunicacion con su enfermiza pluma atacaba y en nombre de la libertad no hubo forma de pararlo.
Queda por saber cómo este tipo de periodismo afecta a familias, esposas e hijos por el vil uso de los medios. De ahí que cuando algunos dicen que debería haber solo resarcimiento económico por DIFAMACION (como en el caso de Magaly con Guerrero) no saben que el honor y los daños de ese tipo es imposible medirlos económicamente. Solo personas que tienen precio pueden expresarlo en ese sentido.
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domingo, 25 de mayo de 2008
José Fernández Salvatecci - Piden reivindicar al acusador de Montesinos (2001)
GUISELLA VARGAS
Hace más de 24 años, el mayor EP José Fernández Salvatecci fue el primero en dar la voz de alerta sobre las malas artes de Vladimiro Montesinos. Fue él quien, en vida, reportó a sus superiores sobre la venta de información militar clasificada que Montesinos habría hecho a la CIA, luego de sucesivos actos de espionaje contra diversos comandantes generales de la época.
Por ese hecho, Montesinos pudo merecer la pena de muerte por traición a la Patria, pero sus fuertes vínculos con el poder lo dejaron permanece con vida para seguir haciendo de las suyas hasta la actualidad.
Según su propio testimonio, cuando a finales de 1975, Fernández Salvatecci se enteró de que Montesinos integraría el equipo de asesoramiento en la Oficina
del Primer Ministro a partir del 1 de enero de 1976, se presentó ante el jefe de Estado Mayor, general Jorge Fernández Maldonado para informarle de que tenía datos de que el entonces capitán vendía información militar. Pero su superior no quiso escuchar sus alegatos, afirmando que Montesinos era recomendado del general Enrique Gallegos.
Días después, el denunciante fue transferido de las oficinas del Estado Mayor al Servicio de Inteligencia del Ejercito (SIE), cuando Fernández Maldonado asumió la Comandancia General del Ejercito.
Allí, en el SIE, descubrió que Montesinos había sido “colaborador” de esa institución bajo el seudónimo de “miguel” y que había sustraído documentos de los altos mandos militares para entregárselos a generales informantes de la CIA. Montesinos habría cobrado periódicamente US $ 5 mil por informes de compra de armamento soviético, así como acuerdos reservados de la Presidencia.
Con las pruebas bajo el brazo, volvió donde Fernández Maldonado para demostrarle que Montesinos era un traidor a la Patria, pero éste le habría respondido que esa denuncia pondría en peligro el “prestigio” del Ejercito y su propia “imagen” como comandante general.
Desilusionado, el mayor denunció el caso al secretario general de la Oficina del Primer Ministro, general Arturo Valdés Palacios, a quien le mostró una copia de un proyecto de Ley que Montesinos habría sustraidote esa oficina, comandada por el general Edgardo Mercado Jarrín. Valdés prometió que destituiria a Montesinos, pero no lo denunciaría por traición a la patria. Recién entonces Fernández Salvatecci supo que se encontraba dramáticamente solo.
Ese día, el oficial tropezó en el camino con la secretaria del general Fernández Maldonado, quien muy entusiasmada le presentó a Montesinos. No tuvo otro camino, que aguantar la ira para no dar paso a sospechas.
Montesinos le dijo entonces: "Mayor, qué honor conocerlo. Siempre he tratada de hablar con usted (...) Es necesario que conversemos pues la revolución está en peligro y nosotros tenemos que hacer algo. (...) Mi mayor, Ud. es un líder. Quiero trabajar con Ud.". A lo que Fernández respondió: "¿Cuántos galones tengo capitán?" "Cuatro", dijo Montesinos. "Bueno, esperemos a llegar a ser generales para pensar en el Gobierno y en la revolución, mientras tanto bien haría en acordarse que es oficial y vaya a seguir el curso avanzado de artillería del que se está escabullendo. ¿O es que no le importa la carrera? (...) Ud. ha despreciado un viaje a Brasil donde el general Mercado quiso enviarlo. Acuérdese de su profesión y regrese al Ejército para cumplir con sus obligaciones y deje de pensar en política".
Fernández continuó investigando a Montesinos e incluso dio esa tarea a otros amigos oficiales velasquistas con quienes integraba un grupo clandestino para derrocar a los generales que encubrían un delito mayor de traición a la Patria.
Pero este intento fracasó el 20 de julio de 1976 y cual burla del destino Montesinos fue designado para investigarlos. Sin embargo, el 20 de setiembre de 1976 la agencia de noticias Latin American informó internacionalmente sobre un plan secreto de represión diseñado por el jefe del Servido de Inteligencia Nacional, Juan Schrot Carlín, ayudado por un tal Montesinos. Daba cuenta además de una carta escrita por Fernández Salvatecci y sus compañeros detenidos bajo el cargo de subversión, en la que acusaban a sus superiores de ser agentes de la CIA. Pedían además que se les hiciera un juicio marcial para exponer el Caso Montesinos. Finalmente, fueron destituidos por insubordinación.
Fernández Salvatecci escribió después que el Comando del Ejército se vio precisado a desprenderse de Montesinos y lo envió al grupo de artillería de Tumbes, de donde desertó para fugar a Washington, tras lo cual fue detenido y al allanar su domicilio se encontraron diversos documentos secretos. Pero, lejos de juzgarlo por traición a la Patria, fue condenado por delitos graves, cumpliendo condena hasta febrero de 1978.
Cuando Montesinos fue dado de baja, el 28 de setiembre de 1976, Fernández Salvatecci se asiló en la Embajada de Venezuela alegando haber sido víctima de un intento de asesinato por haber denunciado las actividades de Montesinos.

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domingo, 30 de diciembre de 2007
La operacion Condor si existio en Peru
A mediados de la década del setenta se da una acusación de espionaje y traición a la Patria al Capitán ( r ) Vladimiro Montesinos por el Mayor Fernández Salvatecci quien le había hecho un seguimiento desde que fue destacado al SIE (Servicio de Inteligencia del Ejercito).
En ese entonces, el Código de Justicia Militar indicaba que quien sabia de un delito y no lo denunciaba se hacia cómplice con igual pena que el que cometía el delito.
Por confesión del General ( r) Mercado Jarrín explico como Montesinos Torres robo en ese entonces unos documentos de colocación de oficiales adeptos al General (r ) Morales Bermúdez (1). No se tiene información exacta sobre otra documentación pues en el año 1983 la revista Caretas consigna que ya había encontrado material detallado sobre armamento del Ejército y que probablemente vendió a la CIA.
Fernandez Salvatteci, al mantener tercamente la denuncia es dado de baja. Perseguido implacablemente por miembros del Ejército. Su objetivo era la captura para su traslado a Argentina (Jujuy), eso fue referido por él mismo en base a informaciones de leales amigos del Ejército o en el peor orden de asesinarlo. Siendo así fue acogido en ASILO POLITICO y viajo con salvoconducto a la republica de Venezuela. Esto es una referencia exacta a que Perú si tuvo participación en el Plan Cóndor que se ejecuto en diferentes gobiernos latinoamericanos.
El denunciante fue una piedra en el zapato para la Junta de Gobierno presidida por el General (r ) Morales Bermúdez pues todos sus miembros fueron cómplices de Montesinos Torres –según el Código de Justicia Militar de ese entonces- pues encubrieron al traidor.
El ex asesor de Fujimori fue dado de baja por abandono de puesto y falsificación de documentos al tener un encuentro fortuito con el General De La Flor en Estados Unidos. Nunca fue juzgado como falsamente se dice por Traición a la Patria o espionaje pues la pena capital se hubiera impuesto de ser hallado culpable.
Si Morales Bermúdez y su junta de gobierno hubieran cumplido con sus deberes en cuanto a Montesinos, otra seria la historia de Perú. Si la justicia militar hubiera cumplido con su deber de enjuiciar a los encubridores en lo que respecta a la junta de gobierno militar, el General Morales Bermúdez no estuviera acusado por una juez italiana.
Todo esto quedo en el olvido pues hubo el chantaje de una amnistía por parte de los militares para devolver la democracia. Hace mal el Presidente García al olvidar esto pues sirvió para que numerosos hechos no sean recogidos propiamente por la historia del Perú al pronunciarse a favor de Morales Bermúdez.
La amnistía de 1979 sirvió para todos e incluso para personas vinculadas al narcotráfico. El único que siguió perseguido por sus ideas fue el Mayor Fernández quien continúo siendo acosado hasta su muerte en el año 2000 y hasta hoy no es reinvidicado propiamente.
En ese entonces, el Código de Justicia Militar indicaba que quien sabia de un delito y no lo denunciaba se hacia cómplice con igual pena que el que cometía el delito.
Por confesión del General ( r) Mercado Jarrín explico como Montesinos Torres robo en ese entonces unos documentos de colocación de oficiales adeptos al General (r ) Morales Bermúdez (1). No se tiene información exacta sobre otra documentación pues en el año 1983 la revista Caretas consigna que ya había encontrado material detallado sobre armamento del Ejército y que probablemente vendió a la CIA.
Fernandez Salvatteci, al mantener tercamente la denuncia es dado de baja. Perseguido implacablemente por miembros del Ejército. Su objetivo era la captura para su traslado a Argentina (Jujuy), eso fue referido por él mismo en base a informaciones de leales amigos del Ejército o en el peor orden de asesinarlo. Siendo así fue acogido en ASILO POLITICO y viajo con salvoconducto a la republica de Venezuela. Esto es una referencia exacta a que Perú si tuvo participación en el Plan Cóndor que se ejecuto en diferentes gobiernos latinoamericanos.
El denunciante fue una piedra en el zapato para la Junta de Gobierno presidida por el General (r ) Morales Bermúdez pues todos sus miembros fueron cómplices de Montesinos Torres –según el Código de Justicia Militar de ese entonces- pues encubrieron al traidor.
El ex asesor de Fujimori fue dado de baja por abandono de puesto y falsificación de documentos al tener un encuentro fortuito con el General De La Flor en Estados Unidos. Nunca fue juzgado como falsamente se dice por Traición a la Patria o espionaje pues la pena capital se hubiera impuesto de ser hallado culpable.
Si Morales Bermúdez y su junta de gobierno hubieran cumplido con sus deberes en cuanto a Montesinos, otra seria la historia de Perú. Si la justicia militar hubiera cumplido con su deber de enjuiciar a los encubridores en lo que respecta a la junta de gobierno militar, el General Morales Bermúdez no estuviera acusado por una juez italiana.
Todo esto quedo en el olvido pues hubo el chantaje de una amnistía por parte de los militares para devolver la democracia. Hace mal el Presidente García al olvidar esto pues sirvió para que numerosos hechos no sean recogidos propiamente por la historia del Perú al pronunciarse a favor de Morales Bermúdez.
La amnistía de 1979 sirvió para todos e incluso para personas vinculadas al narcotráfico. El único que siguió perseguido por sus ideas fue el Mayor Fernández quien continúo siendo acosado hasta su muerte en el año 2000 y hasta hoy no es reinvidicado propiamente.
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