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sábado, 1 de agosto de 2009

Oiga, Igartua y una historia de “libertad de prensa”

Tenía menos de diez años y entonces vivía cosas que pocos de esa edad experimentan. Aun, en la actualidad las sigo procesando y dándome cuenta de la suerte que tengo de tener estas vivencias pues me dan una visión mayor y comprensión sobre lo que pasa en el Perú.

Era el año 1978, mi padre había sido asilado político de Venezuela pues la junta de gobierno de Morales Bermúdez lo perseguía. Años antes, junto a jóvenes oficiales del Ejército trato de hacer un golpe de estado. Al ser descubierto por delación pidió un juicio al ejercito. Antes habían sido las acusaciones de su parte contra el traidor Vladimiro Montesinos. Ya el proceso de descomposición del Ejercito del Perú había comenzado. El código de Justicia Militar decía que si un militar sabia de un delito y no lo denunciaba se hacía cómplice con igual pena del autor. La junta militar presidida por Morales Bermúdez y con Mercado Jarrin (padrino de bodas de Montesinos) decidieron sentenciar al acusador y no “desprestigiar” (san Benito que sigue hasta nuestros días) a la institución. No llegaban a comprender que juzgando a un traidor fortalecían el sistema (como hasta ahora muchos no entienden).

En 1977 estando en Venezuela se escribe el libro YO ACUSO (Fernández Salvatteci). Un miembro del Ejército decide contar sus vivencias y análisis de la realidad peruana desde lo que le toco vivir. Un trabajo sobre la realidad nacional que recoge los años militares y que pudo publicarse aun cuando la censura era la moneda de la prensa de ese entonces. ¿Qué ocasiono ese libro enla vida del Mayor? Que con la amnistía general con ocasión de la Constitución de 1979, no fuera acogido. El Ejercito siguió un camino que desemboco que los generales de la promoción “RICARDO O'DONOVAN” (Hermoza Rios, Malca entre otros) terminaran cuadrándose y ensalzando a Montesinos y su contraparte, leal al verdadero ejército e institución dejado a su suerte por sus compañeros de armas. Paradojas que los otros terminaran huyendo o en cárcel por crímenes contra el estado.

El libro YO ACUSO antes de su publicación, una de las ediciones –para revisión- finales llega a las manos de IGARTUA, no se supo quienlafiltro. Este “prestigioso periodista” decide publicarlo por partes en su revista OIGA. El autor a pesar de pedidos insistentes por todos los medios para que no se siguiera publicando su obra, se encontró con la pared que otorga la patente de corso. Recordemos que IGARTUA por muchos es considerado como ejemplo y muchos mas periodistas se formaron con él.

Un proceso judicial resarció a la manera de la justicia el daño hecho. Pero como entendía la “libertad de prensa”, el periodista Igartua se valía de su medio de comunicación para atacar y difamar (siempre en condicional o mediante rumores al acusador de Montesinos). Nunca ceso, tenia un medio de comunicacion con su enfermiza pluma atacaba y en nombre de la libertad no hubo forma de pararlo.

Queda por saber cómo este tipo de periodismo afecta a familias, esposas e hijos por el vil uso de los medios. De ahí que cuando algunos dicen que debería haber solo resarcimiento económico por DIFAMACION (como en el caso de Magaly con Guerrero) no saben que el honor y los daños de ese tipo es imposible medirlos económicamente. Solo personas que tienen precio pueden expresarlo en ese sentido.


Jose Fernandez Salvatecci
Jose Fernandez Salvatecci

lunes, 2 de junio de 2008

Sobre el SIN: Clemente Alayo -Derechos Humanos durante regimen de Fujimori

CLEMENTE ALAYO CALDERON

El Agente de Inteligencia CLEMENTE ALAYO CALDERON sirvió bajo el mando del Jefe del CM3 cuando éste trabajó en el SIE. Se trataba de un joven inteligente, capaz y valiente, que le sirvió de mucho, demostrándole gran lealtad, a tal punto que estaba seguro que compartía con sus ideas.
Al jefe del CM3 dejó de verlo al dársele de baja, hasta que en 1979 se le acercó para ponerlo al tanto de las operaciones que el SIE ejecutaba contra su persona, permitiéndole neutralizar hasta intentos de asesinatos.
Más tarde le comunicó que había sido encargado de mi vigilancia, infiltrándose en el PSR.
En él se daba un conflicto: cumplir con lo ordenado por sus jefes y su lealtad hacia el jefe del CM3, ganando, en un primer tiempo, lo segundo .
Años después solicitó su baja y en la vida civil terminó por involucrarse en problemas policiales, siendo detenido, procesado y sentenciado.
Aquí se me presentan dos hipótesis:
a. Que siguió enlazado con el SIE, o
b. Que el SIE o SIN lo obligó a cumplir funciones a cambio de liberarlo de los problemas policiales.
Lo cierto es que continuó visitando al Jefe del CM3 hasta 1991, en que sabiendo que éste era amigo de la Dra. ELVIA ZANABRIA PACHECO, a quien la policía señalaba como «cuadro del Comité Central del Partido Comunista del Perú (SL)» y la ejecutara extra-judicialmente en mayo de 1992. Intentó tomar contacto con ella en el penal de Canto Grande, aduciendo que lo hacía de parte del Jefe del CM3, cometiendo un error garrafal, ya que le hablaba de cuestiones políticas relacionadas con Sendero Luminoso, organización a la que el Jefe del CM3 no pertenecía ni tenía contacto alguno.
No volvió a saber más de él hasta que leí en el Semanario CARETAS, del 25 de febrero de 1993, un artículo titulado: «¿DOBLES AGENTES?. Un extraño caso», que entre otras cosas decía:
«América Watch y APRODEH están investigando las denuncias y presentadas por los familiares de los suboficiales del Ejército, que luego de infiltrarse en la Asociación de Abogados Democráticos (AAD), fueron extrañamente detenidos y acusados de haberse pasado al bando enemigo. Bajo el cargo de senderistas, CLEMENTE ALAYO y MESHER CARLES -que alegan inocencia- purgan condena por traición a la patria, sin que se sepa su paradero actual. En momentos que el gobierno es cuestionado por su manejo de los DD.HH. en el país, es un caso que debe ser esclarecido.

«CENTINELA» niega cargos

«En el punto 3 de su testimonio, CARLES señala que el general JULIO SALAZAR MONROE (Jefe del SIN) en su oficina y en presencia del teniente coronel HUAMAN le ordena que comunique al agente «CHARRIERE» (CLEMENTE ALAYO) que su misión era ver la forma de «ELIMINAR FISICAMENTE Y SEMBRAR PRUEBAS QUE INCRIMINEN A CRESPO Y CARTAGENA» (ABOGADOS DEFENSORES DE ABIMAEL GUZMAN)..
«En el punto 4 relata que el 28 de octubre fue detenido por miembros de la DINTE»... «Con una capucha en la cabeza, fui conducido a un lugar en las afueras de Lima. Fui sometido, dice CARLES, a un interrogatorio con torturas por 34 días.. que se suspendió debido a que, aprovechando un descuido de mis torturadores, rompí un vaso y me corté las venas de ambas muñecas... Como resultado del interrogatorio, me hicieron firmar, bajo amenaza de muerte a mi y a mi familia, un documento en que se me acusa de ser autor del documento denominado «Centinela», cuyo contenido y existencia desconozco totalmente».
«Luego fui trasladado al Servicio de Inteligencia del Ejército, donde me esperaba el fiscal militar Coronel EP TALLEDO. Me tomaron la instructiva sin la presencia de un abogado defensor y se me acusó de traición a la patria aduciendo que existía un documento en el cual se suponía que yo colaboraba con SL».
«En el proceso que se me sigue (me acusan) de apropiación ilícita y fabricación de informes de inteligencia del agente «CHARRIERE», en el que especificaban cantidades de 80,000 y 40,000 dólares que había recibido ALAYO, lo cual es falso. La única cantidad que recibió fue 5,000 dólares. Se me procesa por un supuesto delito de traición a la Patria, que no es más que una oscura maniobra para encubrir la inmoralidad y la violación de los Derechos Humanos del cual soy testigo, condenándoseme a 20 años de cárcel basándose (solo) en presunciones».

La versión de «CHARRIERE»

«CLEMENTE ALAYO CALDERON es quien utilizaba la chapa de «HENRRY CHARRIERE». También es conocido como CARLOS RAMIREZ PACHECO, identidad que adoptó para infiltrarse en Sendero Luminoso, donde inclusive logró establecer contacto con ELVIA NILA ZANABRIA PACHECO, miembro del Comité Central y muerta el 6 de marzo de 1992, durante el «Operativo Mudanza 1».
«ALAYO también ha hecho una declaración por escrito a las organizaciones de los DD.HH., donde se lee lo siguiente: «Creí mi deber combatir el terrorismo de toda laya. Pero me di cuenta que este flagelo existe (debido) a la corrupción generalizada.. Los fondos de Defensa Nacional se quedan en los bolsillos del Director de Inteligencia, quien al ser relevado no supo explicar que hizo (con ellos), siendo sus gastos millonarios y sus frutos paupérrimos».
«En el mes de setiembre 92 se recibe la orden, a través del agente CARLES, de ELIMINAR O INCRIMINAR A LOS ABOGADOS ALFREDO CRESPO Y JOSE CARTAGENA. Como consecuencia de dicha misión se elabora el señuelo «Centinela de la revolución». (pero al fracasar el plan) se (me) incrimina en dicho señuelo como infractor de la ley (incurso) en el delito de terrorismo. A cambio de ello iba a recibir 30,000 dólares por cada abogado».
«El 9 de diciembre la DINCOTE me captura. Luego me entrevistan con el presidente de la II Zona Judicial del Ejército, quién luego me visita al penal militar, donde me dice que TODO ESTABA PREPARADO PARA CONDENAR A CADENA PERPETUA A CRESPO Y CARTAGENA Y QUE TODO DEPENDIA DE QUE SE CUMPLA CON (ACUSAR) A AMBOS. Prometió que los dos agentes (CARLES Y CHARRIERE) iban a ser absueltos bajo la figura de la ley del arrepentimiento para evitar el escándalo nacional e internacional. En el Tribunal Militar especial prometieron que, después de la apelación, absolverían a los agentes de toda culpabilidad. Se ha esperado con paciencia, soportando vejámenes y humillaciones directas. Las promesas han quedado olvidadas en el tacho de basura...»
«Por lo pronto, CARETAS, confirmó que en el atestado 231 de la DINCOTE, correspondiente a la captura de MARTHA HUATAY, no figura el documento firmado por «CENTINELA»..»
«En la oficina (de la Dra. MARTHA HUATAY), según el SIN, se habría encontrado un documento secreto que incriminaba a A. CRESPO y a J. CARTAGENA, firmado por un tal «CENTINELA».
CARETAS agregaba: «Pero aún subsisten muchos puntos dudosos. Si el Ejército les había encomendado una misión de tal naturaleza, ¿por qué después los detiene y condena? ¿Es posible que solo se trate de un problema de dinero? ¿O es que en verdad son dobles agentes puestos a descubierto al ser detenidos CRESPO y CARTAGENA? Por último, si ALAYO era mando político militar del Alto Huallaga (según el SIE) -cargo importantísimo de la secta terrorista, del que sin embargo no existe evidencia alguna que lo señale- ¿Cómo es que se le ha condenado tan sólo a quince años de prisión?. Por último, se habla también de altas sumas de dinero que habrían circulado entre los agentes y sus superiores».
¿Es éste un correcto modo de trabajar?. De todas formas éstos son los procedimientos seguidos por el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), de cuyos resultados tanto se enorgullece el Presidente FUJIMORI.
No es de extrañar, pues, que si así tratan a su propia gente, existan tantos inocentes civiles condenados por «traición a la Patria»...
Tiempo después se sabría que entre los actos salvajes contra su propia gente se inscribiría el asesinato, con descuartizamiento, de la agente de inteligencia MARIELA BARRETO, quien había sido conviviente del tristemente celebre Mayor MARTIN RIVAS, con quien había tenido una hija, así como las bárbaras torturas contra la agente de inteligencia LEONOR LA ROSA.
Ya estamos enterados (y advertidos) de lo que nos pueda pasar a cualquiera de nosotros, que podemos ser condenados a cadena perpetua con pruebas «sembradas» por los Servicios de Inteligencia¡

JOSE FERNANDEZ SALVATECCI
Tomado de: MILITARES EN EL PERU: DE LIBERTADORES A GENOCIDAS

domingo, 25 de mayo de 2008

José Fernández Salvatecci - Piden reivindicar al acusador de Montesinos (2001)




GUISELLA VARGAS
Hace más de 24 años, el mayor EP José Fernández Salvatecci fue el primero en dar la voz de alerta sobre las malas artes de Vladimiro Montesinos. Fue él quien, en vida, reportó a sus superiores sobre la venta de información militar clasificada que Montesinos habría hecho a la CIA, luego de sucesivos actos de espionaje contra diversos comandantes generales de la época.
Por ese hecho, Montesinos pudo merecer la pena de muerte por traición a la Patria, pero sus fuertes vínculos con el poder lo dejaron permanece con vida para seguir haciendo de las suyas hasta la actualidad.
Según su propio testimonio, cuando a finales de 1975, Fernández Salvatecci se enteró de que Montesinos integraría el equipo de asesoramiento en la Oficina
del Primer Ministro a partir del 1 de enero de 1976, se presentó ante el jefe de Estado Mayor, general Jorge Fernández Maldonado para informarle de que tenía datos de que el entonces capitán vendía información militar. Pero su superior no quiso escuchar sus alegatos, afirmando que Montesinos era recomendado del general Enrique Gallegos.
Días después, el denunciante fue transferido de las oficinas del Estado Mayor al Servicio de Inteligencia del Ejercito (SIE), cuando Fernández Maldonado asumió la Comandancia General del Ejercito.
Allí, en el SIE, descubrió que Montesinos había sido “colaborador” de esa institución bajo el seudónimo de “miguel” y que había sustraído documentos de los altos mandos militares para entregárselos a generales informantes de la CIA. Montesinos habría cobrado periódicamente US $ 5 mil por informes de compra de armamento soviético, así como acuerdos reservados de la Presidencia.
Con las pruebas bajo el brazo, volvió donde Fernández Maldonado para demostrarle que Montesinos era un traidor a la Patria, pero éste le habría respondido que esa denuncia pondría en peligro el “prestigio” del Ejercito y su propia “imagen” como comandante general.
Desilusionado, el mayor denunció el caso al secretario general de la Oficina del Primer Ministro, general Arturo Valdés Palacios, a quien le mostró una copia de un proyecto de Ley que Montesinos habría sustraidote esa oficina, comandada por el general Edgardo Mercado Jarrín. Valdés prometió que destituiria a Montesinos, pero no lo denunciaría por traición a la patria. Recién entonces Fernández Salvatecci supo que se encontraba dramáticamente solo.
Ese día, el oficial tropezó en el camino con la secretaria del general Fernández Maldonado, quien muy entusiasmada le presentó a Montesinos. No tuvo otro camino, que aguantar la ira para no dar paso a sospechas.
Montesinos le dijo entonces: "Mayor, qué honor conocerlo. Siempre he tratada de hablar con usted (...) Es necesario que conversemos pues la revolución está en peligro y nosotros tenemos que hacer algo. (...) Mi mayor, Ud. es un líder. Quiero trabajar con Ud.". A lo que Fernández respondió: "¿Cuántos galones tengo capitán?" "Cuatro", dijo Montesinos. "Bueno, esperemos a llegar a ser generales para pensar en el Gobierno y en la revolución, mientras tanto bien haría en acordarse que es oficial y vaya a seguir el curso avanzado de artillería del que se está escabullendo. ¿O es que no le importa la carrera? (...) Ud. ha despreciado un viaje a Brasil donde el general Mercado quiso enviarlo. Acuérdese de su profesión y regrese al Ejército para cumplir con sus obligaciones y deje de pensar en política".
Fernández continuó investigando a Montesinos e incluso dio esa tarea a otros amigos oficiales velasquistas con quienes integraba un grupo clandestino para derrocar a los generales que encubrían un delito mayor de traición a la Patria.
Pero este intento fracasó el 20 de julio de 1976 y cual burla del destino Montesinos fue designado para investigarlos. Sin embargo, el 20 de setiembre de 1976 la agencia de noticias Latin American informó internacionalmente sobre un plan secreto de represión diseñado por el jefe del Servido de Inteligencia Nacional, Juan Schrot Carlín, ayudado por un tal Montesinos. Daba cuenta además de una carta escrita por Fernández Salvatecci y sus compañeros detenidos bajo el cargo de subversión, en la que acusaban a sus superiores de ser agentes de la CIA. Pedían además que se les hiciera un juicio marcial para exponer el Caso Montesinos. Finalmente, fueron destituidos por insubordinación.
Fernández Salvatecci escribió después que el Comando del Ejército se vio precisado a desprenderse de Montesinos y lo envió al grupo de artillería de Tumbes, de donde desertó para fugar a Washington, tras lo cual fue detenido y al allanar su domicilio se encontraron diversos documentos secretos. Pero, lejos de juzgarlo por traición a la Patria, fue condenado por delitos graves, cumpliendo condena hasta febrero de 1978.
Cuando Montesinos fue dado de baja, el 28 de setiembre de 1976, Fernández Salvatecci se asiló en la Embajada de Venezuela alegando haber sido víctima de un intento de asesinato por haber denunciado las actividades de Montesinos.









miércoles, 21 de mayo de 2008

La copia de LA RAZON y las explicaciones de INDECOPI


Es de mi comprensión que los derechos de autor, legalmente hablando, permiten citas explicativas y referencias para pertinencias de fines explicativos o informativos.

El internet se ha convertido en un burdel donde casi nadie se da por enterado de las leyes de autor, pero en el mundo real esas leyes si se cumplen pues las editoras estarian ya por quebrar.

Hace unos días el periódico fujimorista LA RAZON copio sin autorizacion un extracto de un libro de mi señor padre Fernández Salvatecci, "Militares en el Perú: De Libertadores a Genocidas". Llame al editor y al preguntarle sobre la autorización a la reproducción me dijo que no le importaba y que si me interesaba lo enjuiciara.

Al llamar al INDECOPI se me señalo que se podía copiar siempre y cuando se cumpliera con los siguientes señalamientos:



  • Pertinencia en la noticia.

  • Necesidad

  • Que tuviera la autoría.

La persona que me atendió señalo que la ley era altamente interpretativa y recomendó que no hiciera el proceso administrativo.


En este caso particular no se desarrolla ninguna noticia. Es solo la cita textual algunas paginas del libro que se han valido para los intereses del juicio. No se agregado ningun comentario o informacion adicional.


Sobre el uso tendré que abonar una tasa cercana de 200 soles para que INDECOPI se pronuncie sobre el tema. Viva los derechos de autor!

domingo, 11 de mayo de 2008

CASO: GENERAL (r) RODOLFO ROBLES ESPINOZA


TOMADO DE MILITARES EN EL PERU: DE LIBERTADORES A GENOCIDAS (Editado 1998)
José A. Fernandez Salvatteci
(Mayor EP, Ex Jefe de Busqueda de Informacion Secreta del Servicio de Inteligencia)

CASO: GRAL. DIV. RODOLFO ROBLES ESPINOZA

En la primera parte del libro afirmamos que eran muy escasos, casi excepcionales, los jóvenes que ingresaban a la Escuela Militar de Chorrillos por vocación, y que la mayor parte, lo hacía buscando asegurar un futuro económico y hasta como una forma de ascensión dentro de la estratificación social, en la que proviniendo de estratos muy bajos económicamente, esperaban «encumbrarse» profesionalmente para ser considerados «importantes» «burgueses»....
Pero a ello habrá que agregar que el máximo puesto, de Comandante General del Ejército, se ha convertido en un botín de guerra, dentro de una guerra en la que todo vale.
El caso del Gral. Div. RODOLFO ROBLES puede ser tomado como una prueba contundente en estos aspectos.
El fue Espada de Honor, por lo tanto un cadete y oficial con excelente conducta, disciplinado, cuestionador de nada, obediente, etc., capaz de soportar y aceptar todo, a parte de dedicarse a mantener una imagen de estudioso en su condición de oficial.
Los aportes intelectuales y profesionales de las Espadas de Honor y números Uno, son muy escasos en el Ejército y normalmente pasan a la situación de retiro, después de haber permanecido por 35 años como «oficiales de gran prestigio» sin haber aportado nada a la Institución. Existen otros elementos que los «alcanzan» y se codean con ellos en los mandos y lo hacen empleando otras técnicas para lograr el mismo objetivo, utilizando sus capacidades de inteligencia para obtener ese resultado y no para brindar al Perú y a la Institución mayores adelantos. La fuerza militar del Perú siempre fue medida en la cantidad de material bélico que disponía.. el factor humano nunca fue tomado en cuenta, de ahí la causa de inconducta en que cayeron la mayor parte de sus componentes.
En 1993, el Gral. Div. RODOLFO ROBLES ESPINOZA era el tercer hombre en el escalafón militar y, por lo establecido por la costumbre, le correspondía ocupar el puesto e Inspector General del Ejército, pero él fue nombrado como Comandante General de los Centros Académicos y aceptó ese puesto sin reclamar el primero. Todo eso lo hacía dentro de la norma de «cumplir con las órdenes sin dudas ni murmuraciones».
El había mantenido una conducta normal para los comandos, tomando especial énfasis en desarrollar su lealtad máxima a su Comandante General, el Gral. Ejto. (R) NICOLAS HERMOZA RIOS y el Presidente de la República Ing. ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI, en ese momento dictador. En los actos de «razonamiento de los tanques» efectuado por HERMOZA, fue el Gral. Div. ROBLES quien no solo firmó el documento de solidaridad, sino que inclusive «tuvo el honor» de leerlo públicamente. Al respecto afirmó: «... ha sido notoria mi desconformidad con la lectura del comunicado oficial del EP, del 21 de abril de 1993, particularmente con el párrafo 1 y que nos ordenaron firmar para demostrar la unidad de nuestra institución sobre ese asunto».
Debe observarse que ROBLES admite que firmó un documento con el que estaba totalmente «disconforme» porque «se le ordenó firmar para demostrar la unidad de nuestra institución», así fuera contra el honor, la dignidad, la salud del país y encubrir asesinato que después denunciara. Es decir se trataba de un general que tiene su primera prioridad dentro de las lealtades a la institución, que está muy por encima de la que un SOLDADO tiene para con la PATRIA.
El Gral. Div. RODOLFO ROBLES, anunció que «en el Ejército existe un grupo de asesinos», responsables de las muertes del profesor y estudiantes de LA CANTUTA, el asesinato múltiple de los Barrios Altos, la ejecución extrajudicial contra el Dr. FEBRES, etc. responsabilizando directamente de todo ello al Cap. EP (R) VLADIMIRO MONTESINOS TORRES y el Gral. Ejto. (R) NICOLAS DE BARI HERMOZA RIOS.
Los insultos no se hicieron de esperar.
La prepotencia de los que ejercían el poder se hizo ostentosa y abusiva.
Los ataques que desde su inicio realizara el Gral. ROBLES desde el extranjero (Embajada de los EE.UU. DE N.A.) se hicieron más agresivos en cuanto más kilómetros lo separaban del Teatro de Operaciones (Argentina). Había aceptado la situación, cuando disfrutaba cerca de sus labios las mieles de la Comandancia General del Ejército. Esa era su meta más ansiada y por ello era capaz de todo, hasta callar y ser virtual cómplice de las cosas indignas, así éstas perjudicarán al PERU y a nuestro PUEBLO. Se le había quitado la oportunidad ansiada de ser Comandante General del Ejército y, eso si, no lo podía perdonar, y eso también le «devolvió la memoria» sobre los actos que denunció en esos momentos y «había olvidado o no se había dado cuenta antes».
El club político, en que se había convertido el Ejército en manos de HERMOZA - MONTESINOS - FUJIMORI tenía sus propios planes y en ellos se contemplaba minuciosamente, los que debían ocupar los puestos claves y donde el Gral. ROBLES no tenía cabida. Así, a fines de Abril de 1993, se le relevó del cargo que ocupaba hasta ese momento. Luego se le designó para ocupar el puesto de representante del Perú en la Junta Interamericana de Defensa, cito en los EE.UU. de N.A. Esto debía leerse como «a fin de año de invitaremos al Retiro, pues ya hemos designado a otro general para que ocupe la Comandancia del Ejército en tu lugar, así que goza con el puesto a que te enviamos hasta fin de año y aprovecha de él cuanto puedas». Pero eso era un pésimo negocio para el Gral. Div. RODOLFO ROBLES, además que le significaba la frustración en el final de su carrera profesional: era el peor pago a todo lo que había soportado y se había convertido para llegar a ocupar la Comandancia General del Ejército; equivalía renunciar, de un plumazo, de todas las posibilidades, que en todo sentido le daba ese cargo, y en medio de todo ese laberinto psicológico, «reventó».
En ese momento se produce un escándalo de proporciones de los que conocemos en Lima como de «lío de comadres» en «callejón de un solo caño», con vocabulario «de placeras».
El Gral. ROBLES complicó en sus acciones a su esposa e hijos y decidió que la única escaramuza que se dio en territorio peruano, frente a sus «enemigos» la efectuará individualmente su esposa, sin importarle la imagen que pudiera dar.
ROBLES, desde Argentina, «Jura que no descansará hasta no ver en prisión al actual Comandante General del Ejército y al Jefe de Servicio de Inteligencia Nacional VLADIMIRO MONTESINOS, a quienes acusa de ser los autores intelectuales de la matanza de LA CANTUTA».
Ante la presentación «del documento con el que lo declaran «indigno de vestir el uniforme de esa institución tutelar de nuestra Patria, suscrito por la integridad de los oficiales generales. Donde no hay una sola excepción, ninguno ha asumido su defensa» responde: «Esa es una farsa. Se trata de una imposición del general NICOLAS HERMOZA. Quien conoce sus métodos de chantaje e intimidación sabe que la gran mayoría de los señores oficiales generales que firman este documento lo han hecho obligados. Esa es la verdad de los ya famosos pronunciamientos en apoyo al general HERMOZA, pero los peruanos saben esa amarga verdad y ahora ya no se dejan sorprender fácilmente».
- A la pregunta «¿Está Ud. acusando a sus camaradas de armas de ser timoratos, de dejarse imponer consignas que no están de acuerdo con la realidad?, dice ROBLES; «Mire, más que acusarlos, los comprendo. ¿Qué otra cosa pueden hacer en las actuales circunstancias?. Por el momento ellos tienen que defender la estabilidad de sus hogares, tienen esposas, padres, hijos. Expresar sus desacuerdos en estos momentos les significaría de seguro su baja inmediata y en las condiciones más injuriosas y agraviantes».
- Sobre el documento de apoyo a HERMOZA, por los tancazos que él firmó, se justifica diciendo: «Yo lo firmé porque en esos momentos yo no podía poner en riesgo a mi familia. No estaba en juego mi carrera sino también la de mis hijos».

Nota: He aquí otra prueba de la no existencia de Ejército en el Perú. Sus miembros ya no tienen noción de lo que es ser SOLDADO, del sacerdocio de la carrera profesional, de la obligación de representar en su máxima expresión el honor, la dignidad y el coraje.

Pero sigamos con las declaraciones del general RODOLFO ROBLES.
- «Fue el general HOWARD RODRIGUEZ el que se paró para hablar muy emocionado, casi hasta las lágrimas, con un capacidad histriónica propia de un gran actor. Pronunció toda una perorata, lo llenó de elogios (a HERMOZA) a nombre de todos nosotros, sin que nadie lo haya autorizado».
Respondiendo a la pregunta de: «¿Pero Ud. o cualquier otro general pudo aclarar la situación, pudo desautorizar al general RODRIGUEZ.... Dijo: «Es fácil decir eso desde afuera. Cómo se ve que usted no tiene idea del clima de intimidación y de chantaje que existe en torno al general HERMOZA y su cómplice MONTESINOS. Por supuesto que yo sabía que todo era farsa montada y que la emoción de ese oficial era parte del show».

NOTA: Tengamos presente que quién habla y de quién se habla se trata de generales del Ejército Peruano que llegaron al más alto nivel, y que, los actos, se realizan en tiempo de paz y entre ellos. Habrá que figurarse el comportamiento en tiempo de guerra y frente al enemigo, y no hablemos en manos de éste. Este comportamiento es producto de la formación a la que nos referíamos en la primera parte del libro, de la Escuela del Temor, donde se infunde miedo, miedo, miedo y miedo.

n ¿Usted apoyaría al presidente FUJIMORI si se diera otro 5 de abril? le preguntó el periodista y el general RODOLFO ROBLES respondió: «Por supuesto. Yo apoyé el golpe.....se necesitaba de un dictador civil y el hombre era, sin duda ALBERTO FUJIMORI.»
En el Suplemento de LA REPUBLICA del 28 de diciembre de 1997, el afirma, refiriéndose a los generales que apoyaron a HERMOZA en su enfrentamiento con FUJIMORI, por el caso de la toma de la Embajada japonesa: “Ellos han hecho uso de una falacia al decir que cuando se afecta la figura de Hermoza, se agravia a la institución. No es cierto que toda critica al Comandante General del Ejercito sea una critica a la institución.” . ROBLES se olvido, por que así son de amnésicos los generales, que el tuvo peor comportamiento cuando la ciudadanía acuso a HERMOZA por los asesinatos de la Cantuta.
ACTUALIZACION A RAIZ DE DECLARACIONES EN EL JUICIO A FUJIMORI. Aqui!