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martes, 10 de marzo de 2009

Desnivel de una ministra

César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com




Desnivel de una ministra
La ministra de Comercio, Mercedes Aráoz, es una auténtica innovadora. Ha descubierto lo que todos los economistas serios del mundo ignoraban: que la exportación de sólo materias primas tiene sus “ventajas comparativas”.

La economista, que pasó, por razones desconocidas y privadas, de miembro de tercer nivel de la delegación que “negoció” el TLC con Estados Unidos, a ministra de Estado, tiene sus razones. En el debate con la congresista Marisol Espinoza en el programa de César Hildebrandt (Canal 11) exhibió que ha sido consultora de empresas de Chile.

Sin duda que a ninguna de éstas aconsejó resignarse a la exportación de materias en bruto. 

La ministra no se ha enterado, quizás, de que hasta los organismos financieros internacionales consideran que ese tipo de comercio condena al atraso. 

Gran parte de las desgracias del Perú proviene de la sujeción a ese modelo. Quien recorra las páginas de Mercurio Peruano de la última década del siglo XVIII encontrará que ya entonces nuestro país gozaba de las “ventajas comparativas” que entusiasman a la ministra. Vendíamos materias primas, minerales y metales, sobre todo oro y plata.

Nuestra situación no es culpa del Tratado, sostiene la ministra. Es cierto. Pero no menos cierto es que, a estas alturas de la historia, la resignación a ese estado, y su consagración en favor de Chile es suicida. 

Nuestro diario publicó ayer un texto demoledor del economista Alan Fairlie contra el Tratado y sus defensores, abiertamente prochilenos. Precisa con razones, no con insultos, como Alan García, ni con sonrisas cínicas, como Aráoz, que el Tratado debilita, precisamente, la posibilidad del Estado de diseñar estrategias de desarrollo. Es decir, para ir escapando del modelo colonial primario exportador.

Hace casi veinte años, adquirí, una medianoche en Washington, a donde había sido invitado para una reunión de periodistas antidrogas, el libro de Robert B. Reich, The Work of nations (= El trabajo de las naciones). Pues bien, allí, en el capítulo I, se lee: 

“Después de la Guerra Civil, cuando las protestas de los demócratas del sur fueron apagadas por las celebraciones de victoria de los republicanos del norte, las tasas arancelarias aumentaron nuevamente. (‘No sé demasiado acerca de los aranceles’, dijo Abraham Lincoln, con su característica manera campechana, ‘pero lo que sé muy bien es que, cuando compramos bienes manufacturados a los extranjeros, nosotros nos quedamos con los productos y ellos con el dinero. Cuando compramos productos nacionales nos quedamos con ambas cosas’”. 

Hasta 1913 el promedio de aranceles estadounidenses sobre las importaciones fue a menudo cercano al 50 por ciento, o incluso más. 




La entrevista en:

miércoles, 30 de abril de 2008

Una fiesta inolvidable

Participé ayer en una verdadera fiesta de la inteligencia, la cultura y el periodismo. Porque eso fue el Foro Influencia del Poder Mediático en la Sociedad Actual, que se realizó en el Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en que descollaron expositores como César Hildebrandt, Alberto Adrianzén, Hétor Béjar, Juan Gargurevich y Gorki Tapia.

El público repletó los espacios dedicados al evento. Y aplaudió a rabiar. Lo que me sorprendió es que hubiera numerosos jóvenes; pero pocos periodistas y estudiantes de periodismo. Eso tiene explicación: uno de los males de la profesión en el Perú es el miedo a la verdad y el deseo de no pensar, ni permitir que alguien impulse a pensar. ¡Qué se han creído!

Hildebrandt acertó cuando dijo que las empresas han logrado que los periodistas se consideren empleados, que están obligados a cumplir las órdenes del patrón.

En la mañana, al iniciar el Foro hice una breve presentación en la cual traduje unos “mandamientos” acuñados por el periodista alemán Michael Abend en un seminario que en Hamburgo reunió a científicos y profesionales del periodismo. El señalado pentálogo de ética periodística dice:

“1. No debes mentir.

“2. No debes callar ni exagerar.

“3. No debes aburrir.

“4. No debes adular ni arrodillarte.

“5. No debes ser acomodaticio.”

Agregué: “Propongo un sexto punto: No seas soplón.”

Porque ahora la degradación de ciertos personajes mediáticos ha llegado al ejercicio de la soplonería hasta el punto en que han creado una nueva categoría comunicacional: el soplete (o la) soplete de prensa. En mis tiempos, los soplones eran semianalfabetos.

Hace un siglo, en uno de esos textos desconocidos de González Prada rescatados por la investigadora francesa Isabelle Tauzin Castellanos, encontré una joya. Refiriéndose a un periodista consagrado en su tiempo, escribió don Manuel que aquel no preguntaba qué, sino cuánto.

Los soplones de la televisión y la radio están, por supuesto, mejor pagados que los sopletes de ayer.

Béjar y Hildebrandt plantearon algunas cuestiones de fondo respecto a los medios de comunicación y los comunicadores contemporá­neos. Al margen de los soplones bien rentados, Hildebrandt precisó que muchos periodistas peruanos se han convertido en víctimas de la presión del medio y en mentirosos profesionales.

En un país donde no hay sindicatos de periodistas, y no hay federación de periodistas, ni colegio de periodistas, la profesión es la de los peores sueldos, las peores condiciones de trabajo y los peores horarios.

Otra lacra que Hildebrandt denunció es la uniformidad de la ­ideología y la información (o desinformación). “El mismo menú para el mundo, el mismo menú para el Perú”, dijo. Eso es fruto de la concentración en la propiedad (20 grupos dominan la prensa mundial).

César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

domingo, 16 de marzo de 2008

Caza de citas

César Lévano
cesar.levano@diariolaprimeraperu.com


Recordar es vivir, decían los antiguos. Pero a veces es mejor olvidar. Esto último debe de opinar el presidente Alan García cuando le recuerdan lo que dijo o escribió en la campaña electoral de 1985 y durante los años de su primer gobierno.

Por ejemplo: “Al recibir la doble influencia del anarquismo y del materialismo histórico, el aprismo significó una vigorosa conjunción de ambos”. (En el libro Un futuro diferente).

O, en el mismo libro: “Mi compromiso con las mujeres es lograr su liberación y que el matrimonio no se convierta en una tumba”. (?)

“Ratificamos nuestra concepción de partido nacionalista, de alianza de las fuerzas populares y nacionales, en defensa de la autonomía de nuestro país… En ese sentido seguimos siendo antiimperialistas”. (Entrevista en setiembre de 1984).

“El Perú no está perdido. La crisis que vivimos es una crisis proveniente de la injusticia, de la dependencia a otros países; pero también proveniente de la falta de sensibilidad social de quienes intentaron gobernar el país”. (Día de la Fraternidad, 1985).

Siendo diputado, García dijo el 16 de diciembre de 1982: “Al gobierno se llega para aplicar las propias alternativas y cuando no las tiene, o empeoran las cosas, es hora de marcharse y dejar el sitio a gentes más capaces”. ¿Y qué espera?

“El periodismo tiene que asumir plenamente su papel fiscalizador de las acciones de los miembros del gobierno, y toda acción destinada a disminuir ese papel es contraria a los intereses del país”. (Declaración a La República, el 31 de enero de 1984).

“Siempre he preguntado por qué gastamos dólares del Perú comprando maíz en vez de dar trabajo a los campesinos para que ellos produzcan aquí ese maíz…Yo les prometo que no voy a ser Presidente de los agricultores de Estados Unidos, sino Presidente de los campesinos del Perú”. (Día de la Fraternidad, 1985). ¿Y, entonces, por qué se ha comprometido a arruinar, mediante el TLC con Estados Unidos, a los agricultores del maíz?

El 21 de setiembre de 1985, en un balconazo con motivo de la IV Jornada Cívica Juvenil, Alan pronunció esta frase que debe de haber mareado a los muchachos: “Desde aquí les digo, en nombre de la juventud y el pueblo peruano, que iniciamos una sociedad cualitativamente mejor, sin explotación, sin justicia (sic), sin odio y sin frustración”.

Amigo de hilvanar frases sonoras y sin hondura, García dejó boquiabiertos a los participantes en el Congreso Nacional de Alcaldes, el 23 de agosto de 1985, cuando expresó: “El triunfo es la vanidad que conduce a la soberbia”. A confesión de parte…

Nota bene. Todas las frases provienen del libro Citas del Presidente Alan García publicado en noviembre de 1985 por Pedro Maguiña Calderón. En la contracarátula, el volumen ostenta esta frase premonitoria: “En busca del tiempo perdido”.