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lunes, 26 de enero de 2009

Cesar Hildebrandt conversa sobre el poder economico chileno en Peru




miércoles, 8 de octubre de 2008

¿Quien maneja la economia en el Perú?

Revisando las principales figuras que  pasaron por el despacho del Ministerio de Economía queda claro que hay un poder más allá que la figura presidencial que nos impone la perversidad de la alternancia y democracia, tal como la tenemos entendía en el Perú (y muchos países latinos)*. 

Esto se condice recientemente con un pedido del presidente ALAN GARCIA (máxima figura y representante de la Nación) que apareció en el diario CORREO consigna lo siguiente:

 Alan García aludió otra vez a la insensibilidad de los ministros de Economía y se refirió a la falta de corazón soltar recursos. Algunos ministros de Economía necesitan un trasplante cardíaco, subrayó.   (Correo 5 de Octubre 2008)

 Si bien resulta pintoresca la declaración se debe pensar más en ella. Un ministro se nombra por propuesta del Primer Ministro y el Presidente de la Republica es quien lo acepta para su gabinete. Es decir ser miembro del Poder Legislativo.

 El Ministro Valdivieso es una persona que ha trabajado 30 años con el FMI. Justo antes de su nombramiento estuvo como representante residente en la isla de Sri Lanka en Asia, tal como salio publicado en EL COMERCIO (2008-07-13). Es decir esta persona no es vinculada a la economía peruana y mucho menos al partido gobernante. Es lícito hacerse la pregunta ¿Por imposición de quien llega a este cargo clave para el país?   La última vez que se le vio a Valdivieso en estos lares fue justamente cuando el ex Ministro de Economía Bologna preparaba las reformas del estado durante el gobierno de Fujimori (1990 – 1992).  

Nuestro desarrollo económico, metas e inversiones no son manejadas por el Estado sino por una suerte de personajes detrás de la cortina (y con esto no quiero referirme ni al gobierno de Estados Unidos pues ese pais ya esta "privatizado").

 

Para mayor información al respecto y saquen sus propias conclusiones recomiendo:

 





*La democracia que tenemos en los paises se rigen bajo la figura que quien "invierte" y recibe mas aportes de campaña para lograr el puesto publico. Dicho en otras palabras el sistema es tan malo que permite prostituirse a las personas. Al final quedan tan endeudados (de favores o dinero) que tienen que buscar el beneficio para recuperar. El servicio y animo de reforma son cosas que quedan, por lo general, a mitad del camino.

domingo, 31 de agosto de 2008

Perú: Rueda, rueda, la pobreza

Quince millones de peruanos viven al mes con tan sólo unos 45 dólares. Salen temprano a trabajar, en el sector informal que no garantiza derechos. Defienden ese pequeño espacio, puede ser una esquina donde vender jugos o una manzana donde cuidar casas. Es lo único que tienen. No hay forma de apostar por el futuro, educar bien a los hijos para que salgan del círculo de la pobreza, para que aunque sea, la siguiente generación logre el bienestar. Rara vez lo logran, no se imagina el futuro cuando el sueldo se evaporará a la semana de recibido. Con todo ello, con la rabia y la frustración contenida, la violencia parece inhibida ¿por qué?

En los años 80 Sendero Luminoso y su genocidio particular, aquel del que Fidel Castro dijo: ¿Qué tipo de revolución es esa que mata al pueblo?", en esa misma década un nefasto presidente de corte populista, Alan García, llevó la inflación a millones por ciento. No es una exageración, fueron millones por ciento.
En los 90 el péndulo regresa. Políticas neoliberales, venta de empresas públicas, llegada de transnacionales con condiciones de juego extremadamente ventajosas que generan despidos y un mercado dejado absolutamente al vaivén de la oferta y la demanda. El campo pierde subsidios, el sistema de pensiones público entró en crisis.

Casi tres generaciones pauperizadas y arrojadas, en el mejor de los casos al exilio; más de dos millones de peruanos abandonan el país en esos años. En el peor de los casos, a sobrevivir.
En los 80 los peruanos nos hicimos todos más pobres. En los 90 un grupo se ha hecho mucho más rico y el otro se ha hecho mucho más pobre. Es, además, la pobreza en el Perú no sólo un fenómeno económico, sino que éste es tocado por dos males que transversalmente cortan a su sociedad. El racismo y el clasismo.

Cierto es que el clasismo comienza a ceder tímidamente en la medida que sectores populosos de Lima, antiguamente urbano marginales, han comenzado a evidenciar una pujanza comercial y productiva sin precedentes. Esto ha obligado a los sectores del dinero a comenzar a mirar con interés a estos grupos. Son grupos de una pujanza fascinante, no necesitan tarjetas de crédito ni chequeras, pagan al contado, evidencian su poder adquisitivo cada vez con menos pudor.

Sin embargo el racismo, acendrado mal peruano, larva hasta los huesos. Son pobres los cholos, los indios, los serranos, los selváticos o chutos (llamados así despectivamente). Estos son los que sobreviven en el Perú que crece un 8% anual. Trabajan "de alma" por unas monedas. Sin embargo, su respuesta a las limitaciones que impone la pobreza nunca es violenta.
No lo es por varias razones. Esbozamos dos.

Frente a la crisis de los 80 se formaron organizaciones de base que sirvieron de colchón para mitigar los efectos de la inflación galopante y la locura de Sendero Luminoso. Se crearon los comedores populares o los clubes de madre o del vaso de leche. Todos ellos con el tiempo, y con la presión de los sectores urbano marginales, pasaron a formar parte de los programas asistenciales del Estado. Cientos de miles de peruanos, aún hoy, desayunan y almuerzan en estas organizaciones cuya capacidad de movilización es inmensa.

Una segunda razón para que la enorme pobreza peruana no haya terminado en violencia generalizada. La gran lección aprendida en los sectores pobres del Perú, que Sendero imprimió a sangre y fuego y que los militares rubricaron con su irresponsable represión fue que siempre la violencia lo hace a uno mucho más pobre, queda más dañado, toca a los más cercanos y finalmente no se sabe si desde dentro de la violencia se va salir vivo.

Para bien o para mal la sociedad peruana se construye en la inequidad, la desigualdad y el racismo como también en un micro empresariado valiente, en el juicio a un presidente de la República acusado de delitos de lesa humanidad y en las pujantes organizaciones de base.


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