Blog personal no politico y muy cinico. Lleno de historia y no apto para políticamente correctos.
lunes, 26 de enero de 2009
domingo, 30 de noviembre de 2008
miércoles, 8 de octubre de 2008
¿Quien maneja la economia en el Perú?
Revisando las principales figuras que pasaron por el despacho del Ministerio de Economía queda claro que hay un poder más allá que la figura presidencial que nos impone la perversidad de la alternancia y democracia, tal como la tenemos entendía en el Perú (y muchos países latinos)*.
Esto se condice recientemente con un pedido del presidente ALAN GARCIA (máxima figura y representante de la Nación) que apareció en el diario CORREO consigna lo siguiente:
Para mayor información al respecto y saquen sus propias conclusiones recomiendo:
domingo, 31 de agosto de 2008
Perú: Rueda, rueda, la pobreza
En los años 80 Sendero Luminoso y su genocidio particular, aquel del que Fidel Castro dijo: ¿Qué tipo de revolución es esa que mata al pueblo?", en esa misma década un nefasto presidente de corte populista, Alan García, llevó la inflación a millones por ciento. No es una exageración, fueron millones por ciento.
En los 90 el péndulo regresa. Políticas neoliberales, venta de empresas públicas, llegada de transnacionales con condiciones de juego extremadamente ventajosas que generan despidos y un mercado dejado absolutamente al vaivén de la oferta y la demanda. El campo pierde subsidios, el sistema de pensiones público entró en crisis.
Casi tres generaciones pauperizadas y arrojadas, en el mejor de los casos al exilio; más de dos millones de peruanos abandonan el país en esos años. En el peor de los casos, a sobrevivir.
En los 80 los peruanos nos hicimos todos más pobres. En los 90 un grupo se ha hecho mucho más rico y el otro se ha hecho mucho más pobre. Es, además, la pobreza en el Perú no sólo un fenómeno económico, sino que éste es tocado por dos males que transversalmente cortan a su sociedad. El racismo y el clasismo.
Cierto es que el clasismo comienza a ceder tímidamente en la medida que sectores populosos de Lima, antiguamente urbano marginales, han comenzado a evidenciar una pujanza comercial y productiva sin precedentes. Esto ha obligado a los sectores del dinero a comenzar a mirar con interés a estos grupos. Son grupos de una pujanza fascinante, no necesitan tarjetas de crédito ni chequeras, pagan al contado, evidencian su poder adquisitivo cada vez con menos pudor.
Sin embargo el racismo, acendrado mal peruano, larva hasta los huesos. Son pobres los cholos, los indios, los serranos, los selváticos o chutos (llamados así despectivamente). Estos son los que sobreviven en el Perú que crece un 8% anual. Trabajan "de alma" por unas monedas. Sin embargo, su respuesta a las limitaciones que impone la pobreza nunca es violenta.
No lo es por varias razones. Esbozamos dos.
Frente a la crisis de los 80 se formaron organizaciones de base que sirvieron de colchón para mitigar los efectos de la inflación galopante y la locura de Sendero Luminoso. Se crearon los comedores populares o los clubes de madre o del vaso de leche. Todos ellos con el tiempo, y con la presión de los sectores urbano marginales, pasaron a formar parte de los programas asistenciales del Estado. Cientos de miles de peruanos, aún hoy, desayunan y almuerzan en estas organizaciones cuya capacidad de movilización es inmensa.
Una segunda razón para que la enorme pobreza peruana no haya terminado en violencia generalizada. La gran lección aprendida en los sectores pobres del Perú, que Sendero imprimió a sangre y fuego y que los militares rubricaron con su irresponsable represión fue que siempre la violencia lo hace a uno mucho más pobre, queda más dañado, toca a los más cercanos y finalmente no se sabe si desde dentro de la violencia se va salir vivo.
Para bien o para mal la sociedad peruana se construye en la inequidad, la desigualdad y el racismo como también en un micro empresariado valiente, en el juicio a un presidente de la República acusado de delitos de lesa humanidad y en las pujantes organizaciones de base.
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