Mostrando entradas con la etiqueta racismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta racismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de noviembre de 2008

Antero Florez Araos, ya manden al retiro a ese viejito

Siempre he creído que una persona a más edad, más se acentúan los rasgos. Para describir a Antero Florez Araos no tenemos que hacer un ejercicio de memoria, solo hay que citarlo. Por sus palabras lo conocerás y recordaras:

"La gente que está en Vizcatán son terrucos, no son los niños cantores de Viena" (noviembre 2009)


- ¿Y usted cree, congresista, que debe aprobarse el referéndum sobre el TLC?
- Noooo, ¿le vas a preguntar a las llamas y vicuñas sobre el TLC?
- ¿Cómo?? ¿A quién se refiere con “llamas” y “vicuñas”?? Eso es insultante.
- Te parecerá insultante, pues, pero…
- ¿Cómo se puede referir como “llamas y vicuñas” a la gente?? Es insultante.
- Bueno, es tu opinión, si no te gusta, me voy. Esa es mi opinión. Un tema técnico no les puedes preguntar. Es una barbaridad. No les puedes preguntar a toda la ciudadanía. Al que no sabe leer y escribir, no le vas a preguntar eso…
- No los puede llamar “llamas y vicuñas”, señor.
- No lo estoy haciendo en el micro.
- No, pero igual es insultante. Me está agrediendo a mí y a numerosos compatriotas.
Dialogo con Ramiro Escobar







domingo, 31 de agosto de 2008

Perú: Rueda, rueda, la pobreza

Quince millones de peruanos viven al mes con tan sólo unos 45 dólares. Salen temprano a trabajar, en el sector informal que no garantiza derechos. Defienden ese pequeño espacio, puede ser una esquina donde vender jugos o una manzana donde cuidar casas. Es lo único que tienen. No hay forma de apostar por el futuro, educar bien a los hijos para que salgan del círculo de la pobreza, para que aunque sea, la siguiente generación logre el bienestar. Rara vez lo logran, no se imagina el futuro cuando el sueldo se evaporará a la semana de recibido. Con todo ello, con la rabia y la frustración contenida, la violencia parece inhibida ¿por qué?

En los años 80 Sendero Luminoso y su genocidio particular, aquel del que Fidel Castro dijo: ¿Qué tipo de revolución es esa que mata al pueblo?", en esa misma década un nefasto presidente de corte populista, Alan García, llevó la inflación a millones por ciento. No es una exageración, fueron millones por ciento.
En los 90 el péndulo regresa. Políticas neoliberales, venta de empresas públicas, llegada de transnacionales con condiciones de juego extremadamente ventajosas que generan despidos y un mercado dejado absolutamente al vaivén de la oferta y la demanda. El campo pierde subsidios, el sistema de pensiones público entró en crisis.

Casi tres generaciones pauperizadas y arrojadas, en el mejor de los casos al exilio; más de dos millones de peruanos abandonan el país en esos años. En el peor de los casos, a sobrevivir.
En los 80 los peruanos nos hicimos todos más pobres. En los 90 un grupo se ha hecho mucho más rico y el otro se ha hecho mucho más pobre. Es, además, la pobreza en el Perú no sólo un fenómeno económico, sino que éste es tocado por dos males que transversalmente cortan a su sociedad. El racismo y el clasismo.

Cierto es que el clasismo comienza a ceder tímidamente en la medida que sectores populosos de Lima, antiguamente urbano marginales, han comenzado a evidenciar una pujanza comercial y productiva sin precedentes. Esto ha obligado a los sectores del dinero a comenzar a mirar con interés a estos grupos. Son grupos de una pujanza fascinante, no necesitan tarjetas de crédito ni chequeras, pagan al contado, evidencian su poder adquisitivo cada vez con menos pudor.

Sin embargo el racismo, acendrado mal peruano, larva hasta los huesos. Son pobres los cholos, los indios, los serranos, los selváticos o chutos (llamados así despectivamente). Estos son los que sobreviven en el Perú que crece un 8% anual. Trabajan "de alma" por unas monedas. Sin embargo, su respuesta a las limitaciones que impone la pobreza nunca es violenta.
No lo es por varias razones. Esbozamos dos.

Frente a la crisis de los 80 se formaron organizaciones de base que sirvieron de colchón para mitigar los efectos de la inflación galopante y la locura de Sendero Luminoso. Se crearon los comedores populares o los clubes de madre o del vaso de leche. Todos ellos con el tiempo, y con la presión de los sectores urbano marginales, pasaron a formar parte de los programas asistenciales del Estado. Cientos de miles de peruanos, aún hoy, desayunan y almuerzan en estas organizaciones cuya capacidad de movilización es inmensa.

Una segunda razón para que la enorme pobreza peruana no haya terminado en violencia generalizada. La gran lección aprendida en los sectores pobres del Perú, que Sendero imprimió a sangre y fuego y que los militares rubricaron con su irresponsable represión fue que siempre la violencia lo hace a uno mucho más pobre, queda más dañado, toca a los más cercanos y finalmente no se sabe si desde dentro de la violencia se va salir vivo.

Para bien o para mal la sociedad peruana se construye en la inequidad, la desigualdad y el racismo como también en un micro empresariado valiente, en el juicio a un presidente de la República acusado de delitos de lesa humanidad y en las pujantes organizaciones de base.


Fuente

domingo, 11 de mayo de 2008

El racismo que se esconde en Bolivia


Y es que el racismo (dormido o consciente) siempre esta en cierta parte de la sociedad latinoamericana. En mi recuerdo todavía esta el hecho registrado en Tarata: un atentado terrorista y las cámaras de televisión captaban a muchos vecinos miraflorinos diciendo "maten a esos cholos"y otros diciendo "indios malditos".

Mientras en Bolivia, la ex Miss Gabriela Oviedo, , se hizo famosa por sus declaraciones respecto de que en Santa Cruz la gente es “blanca, alta y sabe inglés”. También dijo: "Desafortunadamente, la gente que no conoce mucho sobre Bolivia piensa que todos somos indios; es La Paz la imagen que refleja eso: gente pobre, gente de baja estatura y gente india". Hizo publico lo privado.


Javier Fernandez



--------------------------------------------------------------------------
Articulo tomado de LA PRIMERA
Tomás Borge
Embajador de la República de Nicaragua


Los negreros, esclavistas, gran parte de los rubios, los terratenientes, quienes han confundido el color de su sangre con el azul de metileno, los pequeños, los ilustrísimos satinases. Están jubilosos por los resultados publicitados por los medios de derecha, en el autollamado referéndum de Santa Cruz, Bolivia.

Le oí decir a una estimable dama, de ojos verdes y cabellera lustrosa: “¡¡Qué buena tunda le dieron a ese indio maldito!!”. “Autonomía arrasó en Santa Cruz”, dice el titular de un diario, dirigido por el pequeño. “86 % de los consultados aprobó proyecto”, cita el mismo pasquín.

El llamado estatuto autonómico señala para el Departamento de Santa Cruz la “facultad de crear una policía autónoma departamental”. Cuando discutimos con las etnias de la costa del Caribe en Nicaragua sobre la autonomía de esas regiones, los dirigentes misquitos solicitaron la facultad de tener su propia policía (es decir, el órgano coercitivo del Estado). Yo, en mi carácter de presidente de la Comisión Nacional de Autonomía, les respondí: “eso equivaldría a la fragmentación del país”. Tal facultad no entró en los arreglos.

Otro punto de los terratenientes de Santa Cruz es, ni más ni menos, “Tener potestad legislativa y función ejecutiva sobre el régimen electoral, administración de bienes y rentas, obras públicas, planificación y vivienda. Distribución y administración de las tierras”, etc. Es decir, otra república.

Yo estoy seguro que Evo Morales y la inmensa mayoría del pueblo boliviano prefieren el sacrificio de la muerte a la división de la patria.

¿Quiénes están detrás de este descomunal insaciable y sádico proyecto?

Los terratenientes, por supuesto. Pero no sólo ellos.

También el embajador gringo con una biografía insuperable de separatista. Experto prestidigitador, saca del sombrero repúblicas divididas. Estuvo, entre otros paisajes sangrientos, en Yugoslavia, contribuyó a la separación de Serbia y Montenegro. Se llama Philip Goldberg: Búsquenlo en la Internet, para ser localizado entre los criminales de guerra de los últimos años.

Uno de los eufóricos llegó a la plenitud del placer cuando, no se sabe por qué razón, dedujo que la candidatura del “negro” Obama estaba en las proximidades de la derrota.

Los indios, los negros, los cholos y otros desdichados, objetos de su rechazo y de su odio, están triunfando en América Latina. ¡Qué horror!

En días recientes ganó la presidencia del Paraguay un sacerdote progresista. Cada día es mayor el número de países gobernados por la izquierda. En el avance de cada minuto se pone en evidencia que pasó de moda ser de derecha.