Esos años era un orgullo estudiar en el IPP. No había tantos institutos como en la Lima de hoy. Mi salón estaba descontento con el nivel educativo y pudimos decírselo a la dirección. No hubo represalias que recuerde. Debe haber sido la primera vez donde los alumnos nos quejábamos del estudio. Lindos recuerdos.
Que esta carta pueda servir de modelo a quienes quieran llamar la atención a sus centros de estudios…..

