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sábado, 7 de febrero de 2009

Gaza, lo que Israel no quería que viéramos. Reportaje de Jon Sistiaga

LA CARCEL MAS GRANDE DEL MUNDO ES ADMINISTRADA POR ISRAEL.















domingo, 18 de enero de 2009

"Papi, me muero": Soldados israelíes usaron a niño para practicar tiro

Ola Attallah, Islam Online - Traducido al español por Luigino Bracci para Yvke Mundial
SÁBADO, 17 DE ENE DE 2009. 10:22 AM

Así lo denunció su padre, Kamal Awaga, a Islam Online. Asegura que, luego de que su casa fue bombardeada y su hijo se desangraba, él tuvo que fingir estar muerto para salvarse. Soldados israelíes tomaron el cadáver de su hijo y lo usaron para practicar tiro por una hora.


"Papi, me muero". Las palabras continúan rebotando en los oídos de Kamal Awaga, enviando sacudidas de dolor en su cuerpo, débil y herido. Esas fueron las últimas palabras pronunciadas por su hijo de 9 años, Ibrahim, antes de que terminara como blanco de práctica de soldados israelíes.

"Ellos mataron mi hijo a sangre fría", dijo el padre afectado por el dolor, aún en estado de shock. Ibrahim se unió a la lista de más de 350 niños asesinados por Israel en sus 3 semanas de ataques contra el enclave palestino.

Pero mientras otros niños fueron víctimas de municiones asesinas o bombas mortales, el destino de Ibrahim fue aún más trágico: él se convirtió en un objetivo de práctica para los soldados israelíes. "No tuvieron piedad por su inocencia", dijo su padre envuelto en lágrimas desde su cama en el hospital Al-Shefa en Gaza. "No tuvieron piedad de su flaco cuerpecito", añadió.

Un día soleado

Nada pudo preparar a la familia Awaga de los trágicos eventos que los sacudieron. Ellos se despertaron en una soleada mañana después de días de haber estado encerrados en un pequeño cuarto, de donde escapaban del masivo bombardeo israelí. "Mamá, hagamos nuestro desayuno en el jardín, estoy cansado de estar en este cuarto", dijo Ibramin según recuerda su apenada madre.

Una hora después, colocaron una mesa en el jardín y la familia esperaba disfrutar de raros momentos de paz, sin estar conscientes de los ojos que los observaban a la distancia.

Un primer misil destruyó el trabajo familiar antes de que otro destruyera su casa. "Papá, me muero", lloraba Ibrahim a su papá, quien corrió frenéticamente a su lado. "Apúrate, vamos", dijo Awaga a su esposa y otros dos niños mientras se llevaban a Ibrahim, envuelto en sangre.

Pero antes de que pudieran llegar a la puerta, un diluvio de municiones los alcanzó. Una bala le dio a la madre en una pierna y otro alcalzó al padre en la cintura. Los dos hermanos de Ibrahim corrieron buscando refugio detrás de los restos de su bombardeada casa.

Práctica de tiro

Cuando los disparos terminaron, la familia pensó que su miseria había culminado. Pero los soldados israelíes aún no habían terminado. "Cuando los soldados se acercaron, pensé que iban a matarme", dijo Awaga quien fingió estar muerto. "Pero ellos apuntaban a mi hijo", dijo asfixiado en el amargo recuerdo.

Un soldado se acercó al cuerpo de Ibrahim, le dio la vuelta agarrándolo por la pierna y se rió mientras que otro disparó su arma contra su cuerpo. Las risas aumentaron mientras ellos llevaban su cuerpo a un lugar más alto para iniciar su "celebración".

Por una hora, el padre ocultó sus gritos de dolor mientras miraba a los soldados israelíes competir en disparar al cuerpo de su hijo muerto. "Usaron su cuerpo sangrante para practicar tiro", dijo. "Con cada tiro, ellos canturreaban palabras que no alcancé a entender, pero sonaban como a arrebatos, como si estuvieran celebrando".

Cuando terminaron su "práctica", los israelíes tomaron sus armas y abandonaron la casa. Pasaron cuatro días antes de que los equipos de emergencia pudieran llegar a la familia y llevarlos al hospital.

"¿Qué hizo mi hijo para merecer eso?", preguntaba Awaga. "Los israelíes mataron a mi hiojo, no una ni dos veces, sino miles de veces"

El titular perdido de la Semana: Israel bombardea sede de la ONU en Gaza

Cada día que pasa quedo más maravillado de los extraños caminos del Señor. La semana pasada debió terminar como una de las noticias más relevantes el ataque a un centro de la ONU en Gaza y el bombardeo de un hospital de la Media Luna Roja. Todo se perdió por la pericia de un piloto que lleva tres días de titulares.





La noticia de más de 1200 muertos no tiene relevancia en lo que va de enero, total esos muertos son humanos sin riqueza. No son nada en el mapa, para la humanidad actual, según los medios de comunicación. Y también para los políticos mundiales, salvo dos que marcan la excepción a la regla en estos casos.

Obama mientras tanto se perfila como el sucesor perfecto de Bush. Rodeado de asesores judíos, podría superar en sus políticas a su antecesor. La valla alta la mira sonriente el próximo presidente de Estados Unidos.


¿ Crímenes contra la humanidad? No! Eso eran de los nazis.


lunes, 5 de enero de 2009

Defensa propia

Por Antonio Caballero

Hoy los palestinos son parias sin tierra y sin trabajo que viven de la caridad internacional e Israel quiere echarlos definitivamente, hacia Egipto.
Sábado 27 Diciembre 2008

Cuando escribo esto la aviación israelí lleva tres días bombardeando la franja de Gaza, y no han entrado todavía en acción la artillería ni los tanques. Han muerto casi cuatrocientos palestinos. Del lado de Israel las víctimas de los cohetes lanzados desde Gaza han sido cuatro. El cruel dios de Israel ya no se contenta con el ojo por ojo de los tiempos bíblicos: ahora son cien ojos por cada ojo, cien dientes por cada diente.

Pero explica la secretaria de Estado Condoleezza Rice en nombre del gobierno de George Bush que Israel tiene derecho a defenderse, y exige que cesen "los ataques con cohetes y morteros contra Israel". Y aunque no cabe duda de que el gobierno israelí ha querido aprovechar los últimos días de Bush para lanzar su operación militar, la posición de Barack Obama no habría sido muy distinta: "Si alguien lanzara cohetes sobre la casa donde duermen mis niñas, yo también las defendería", ha dicho el Presidente electo. ¿Y es que no duermen también los niños palestinos? ¿Y es que los palestinos no tienen, ellos también, derecho a defenderse?

No sólo de estos tres días (y los que vienen) de bombardeos y cañonazos. De cuarenta años de opresión, desde la ocupación de la guerra del 67, o de sesenta, si contamos desde la del 48, cuando se instaló en tierra palestina el Estado de Israel. A la retirada militar israelí de hace tres años, y antes de que volvieran estos tres días de ataques, la sucedió el bloqueo, económico y físico, refrendado por la construcción del muro. En los últimos dos meses (desde principios de noviembre) ese bloqueo se acentuó: los israelíes ya no permiten que entre a Gaza ni la ayuda alimenticia de las Naciones Unidas de la que sobreviven 700.000 del millón y medio de habitantes. Ni alimentos, ni medicinas, ni agua, ni gas de cocina, ni diesel para las plantas eléctricas, ni papel para los cuadernos de las escuelas ni billetes para los bancos. La construcción del muro, por añadidura, ha privado a los palestinos de Gaza de un tercio más del remanente de tierras agrícolas que les había dejado la partición leonina de su antiguo país decretada por las potencias en 1948 y rubricada y aumentada por la victoria israelí en la guerra del 48. Hoy son parias sin tierra y sin trabajo que viven de la caridad internacional. E Israel quiere además echarlos definitivamente, hacia Egipto.

En defensa propia, ya se dijo. Y con la complicidad, o en el mejor de los casos ante la indiferencia del mundo. Pues si los Estados Unidos apoyan decididamente a Israel, y en su condena a los cohetes de Gaza ni siquiera tienen el buen gusto de mencionar de pasada los bombardeos del otro lado, ni su bloqueo, ni sus años de incursiones de represalias y sus asesinatos selectivos, por su parte la Unión Europea y el Secretario General de la ONU se limitan a calificar de "desproporcionada" la reacción israelí. (Que por otra parte no es reacción, es acción deliberada). Una complicidad tan descarada que recuerda un viejo chiste racista sobre un negro de Alabama sorprendido en el acto lascivo de mirar a una blanca y condenado a muerte. Se le conmutó sin embargo la pena por un combate singular con un león en el estadio de baseball, ante el público, para darle ocasión de defenderse. Y trajeron al negro, encadenado de pies y manos, y lo enterraron hasta el cuello en el centro del estadio y apisonaron bien la tierra para que no se escapara, y soltaron al león. El negro consiguió evitar con ágiles fintas del cuello las dos primeras acometidas de la fiera, y a la tercera logró hincarle los dientes en los testículos. Y se alzó entonces de los graderíos un griterío de indignación unánime del público:

—¡Pelee limpio, negro hijueputa!

Es un chiste políticamente incorrecto, ya lo sé. Es un chiste grosero, también lo sé. Más incorrecta, y más grosera, es la actitud indiferente del mundo ante la interminable tragedia de los palestinos. No puede uno menos que preguntarse si es que ese mundo indiferente no ha visto nunca una película de nazis y judíos.