"Una papeleta no puede costar casi como un sueldo minimo"
Blog personal no politico y muy cinico. Lleno de historia y no apto para políticamente correctos.
martes, 30 de junio de 2009
Honduras: no basta la condena

Carlos Angulo Rivas
La comunidad internacional, la OEA, la ONU, la Unión Europea, han condenado con energía el golpe de estado en Honduras. La tibia condena del presidente Obama, seguida por la de la Secretario de Estado, Hillary Clinton, también es un avance en cuanto a lograr el reestablecimiento del orden democrático y el regreso del único presidente constitucional de Honduras: Manuel Zelaya. Sin embargo, resulta sospechoso que los militares hondureños se hayan decidido por el golpe de estado sin el consentimiento de la Casa Blanca y el Pentágono. Veremos prontamente si fueron tan independientes en la decisión tomada. En este nuevo escenario debemos resaltar que no basta la firme condena a la reaparición en el continente del “gorilismo” de corte pinochetista. La acción de los organismos citados y de los gobiernos del mundo debe ir más allá de lo declarativo, pues se debe aislar a los golpistas y al usurpador de la presidencia, Roberto Micheletti. Por ende la condena es útil pero no suficiente y cabe de inmediato el retiro de los embajadores en Tegucigalpa y las sanciones económicas correspondientes.
El secuestro a mano armada de un presidente constitucional nos muestra hasta donde pueden llegar determinados intereses políticos de ultraderecha, cuyos representantes se niegan a perder sus privilegios y el manejo corrupto del estado. Habría que preguntarse ¿por qué tanto miedo a la consulta popular en un estado supuestamente democrático? ¿Por qué tanto miedo a que el pueblo exprese libremente su sentir respecto a la posibilidad de una reforma constitucional? ¿Por qué tanto miedo al voto ciudadano supervisado por los organismos internacionales convocados para el domingo pasado en Honduras? Roberto Micheletti, junto a un grupo de militares conjurados se ha impuesto sobre la voluntad mayoritaria de la población, se sostiene mediante la ocupación armada de las ciudades principales, la detención de los dirigentes políticos y sindicales, la intervención a la prensa y a las agencias noticiosas extranjeras y el toque de queda; y declara con una desfachatez a toda prueba que no ha habido nada ilegal en su nombramiento como nuevo jefe de Estado.
O sea que aparte de los atropellos señalados, para Roberto Micheletti tampoco es un delito, nada ilegal menciona, el secuestro a medianoche del presidente Zelaya por militares encapuchados y su arbitraria expulsión del país hacia Costa Rica; y menos la fabricación de una renuncia a la presidencia de la república aceptada por el Congreso de Honduras para facilitar la farsa de un nombramiento “constitucional” a su persona. Como se observa en estos procedimientos, Micheletti quiere convertir la noche en día, la ilegalidad en legalidad y los ultrajes en rectitudes; más aún cuando el desprecio a la ley de parte de él no sólo constituye un método propio de los delincuentes sino además una afrenta a la normatividad jurídica de las naciones. Y no sólo aquello, los militares impulsados por Micheletti también han atentado contra las libertades públicas y de un solo envión se han llevado de encuentro el respeto que se debe a los embajadores de otros países en un mundo civilizado, atropellando las sedes diplomáticas. Hace un buen tiempo no se veía una acción golpista de esta naturaleza en el continente, excepto el frustrado golpe de estado contra el presidente constitucional, Hugo Chávez, auspiciado y solventado por la Casa Blanca y George W. Bush.
Frente a estas circunstancias ningún gobierno democrático puede reconocer el gobierno usurpador de Roberto Micheletti y un grupo de conjurados golpistas. La legalidad constitucional está de parte del presidente Manuel Zelaya, quien convocó a la frustrada consulta popular, del domingo, a partir de la firma de más de 400 mil ciudadanos hondureños, quienes apoyaron la iniciativa de colocar una cuarta urna de consulta en las elecciones generales del próximo diciembre, para de ser aprobada la reforma constitucional se procediera a elegir una Asamblea Constituyente. El rechazo a esta iniciativa democrática parte de los golpistas, al verse perdidos, ha sido el motivo de iniciar una dictadura cívico-militar en Honduras, mediante la captura, secuestro y deportación del legítimo presidente Manuel Zelaya. Justo la interrupción del orden democrático se dio ante la instalación en todo el país de las 15 mil urnas que contenían el material a emplearse, dos millones de boletas, durante la jornada de consulta popular que iba a llevarse a cabo.
Con la brutal acción de los militares, Micheletti y los políticos golpistas, el estado de derecho ha sido vulnerado de la peor manera. “…Defender al pueblo de Honduras es defender la democracia, es necesario reconstruir la democracia… llamo al pueblo a la resistencia pacífica, a la no violencia, a la desobediencia civil para exigir a los usurpadores, respetar el sistema democrático…” son las palabras enérgicas pero prudentes del presidente Manuel Zelaya, desde San José de Costa Rica. "Se acaba de cometer un crimen contra nuestra democracia, ya sabemos nosotros que los grupos de poder, quienes nos han llevado al empobrecimiento, no dejaran pasar a nuestro pueblo por los senderos de la justicia y la libertad". “Han asesinado una vez más la esperanza de democracia, de equidad, con todo el embate de un terrorismo contra nuestro pueblo" añadió el presidente deportado, quien a su vez hace un llamado a los movimientos sociales y sindicales para que se concentren en las afueras del Palacio de Gobierno, rechacen el golpe y exijan la normalidad democrática con su regreso a Tegucigalpa.
La OEA, en principio, deberá demostrar que ha cambiado de una vez por todas o simplemente seguirá siendo la arcaica institución interamericana al servicio de Washington. Aquí no cabe negociación con los golpistas sino la restitución de Zelaya en su cargo de presidente. Las tibias resoluciones declarativas de la OEA para luego reconocer gobiernos usurpadores no tienen lugar en el continente actual. De acuerdo a los procedimientos observados no existen partes en pugna sino la delincuencia política frente a la constitución. Por ello la OEA si desea continuar vigente deberá asumir el papel de la ley y no el de árbitro entre la moralidad y la justicia (Zelaya) frente dictadura y la sinrazón (Micheletti.) Felizmente, los presidentes democráticos pertenecientes a la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA) de la que Honduras también es miembro, han llamado a una reunión extraordinaria a fin de tomar medidas drásticas ante un golpe de Estado incalificable; igualmente los países miembros de MERCOSUR con Brasil y Argentina en el liderazgo han colocado una cruz sobre la cabeza de Micheletti. Vivimos una época de cambios democráticos en América Latina que será imposible de detener; el despertar de los pueblos asume con dignidad y decisión su propio destino; y la reciente agresión a la democracia en Honduras es una agresión contra todos los pueblos de la región. El derecho a la resistencia y la insurgencia está planteado; a diferencia del ayer el golpismo no puede pasar en Honduras, ya que los pueblos latinoamericanos exigen la inmediata restitución del estado de derecho y la democracia.
lunes, 29 de junio de 2009
Hablan los Awajún: La otra verdad
Acababa de amanecer cuando el infierno de gases y balas alcanzó a los awajún en la Curva del Diablo. Minutos antes, Felimón Teets se había levantado para preparar el desayuno para sus cincuenta compañeros de la comunidad de Wawas que habían viajado con él para apoyar la protesta indígena. Un balazo le impactó en el brazo y lo tumbó al suelo. “Los primeros disparos venían del cerro. Los policías también nos atacaron con bombas lacrimógenas y balas desde los helicópteros. Y por la pista también venían disparando y con un tanque de hierro (tanqueta) adelante. No teníamos cómo escapar. Estaba muy asustado y comencé a correr, pero una bala me cayó en el brazo. Me sacaron de ahí y me llevaron al hospital de Bagua”, recuerda Felimón, que tres semanas después todavía siente un profundo dolor en el brazo derecho y no tiene ningún medicamento para tomar.
“En el hospital me sacaron la bala, me cosieron, me dieron unas pastillas para el dolor y me dijeron que me vaya. Hasta ahora no puedo mover el brazo, me duele mucho. Ya se me acabaron las pastillas, que eran calmantes, y no tengo nada para tomar”, se queja Felimón, de 23 años, echado en su cama, donde ahora ve pasar el tiempo esperando recuperarse para poder volver a trabajar su chacra.
Salomón Awananch, apu awajún de la comunidad de Nazareth y presidente del Comité del Paro Amazónico que dirigió el bloqueo de la carretera Fernando Belaunde, asegura que esa mañana del cinco de junio cuando se inició el ataque policial, los manifestantes comenzaban a prepararse para abandonar la Curva del Diablo. El dirigente awajún revela que la noche anterior al ataque policial se habían reunido con el general Javier Uribe, jefe de la región policial de Amazonas, y habían acordado una tregua hasta las diez de la mañana del día siguiente. El general Uribe les había dado ese plazo para desbloquear la vía antes de que la policía actúe, y a las diez de la mañana debían darle una respuesta. Pero no hubo tiempo para que la respuesta llegue.
“En la noche del jueves cuatro, después de hablar con el general Uribe, nos reunimos y por mayoría decidimos abandonar la carretera. No queríamos un enfrentamiento. Eso le íbamos a decir al general Uribe antes de las diez de la mañana del día siguiente, como habíamos pactado, pero la policía nos traicionó y rompió la tregua. Nos sorprendieron a las 5:30 de la mañana atacándonos desde el cerro”, afirma Salomón. “A esa hora –continúa- nos dimos cuenta que habían personas caminando en el cerro y un grupo salió a ver qué pasaba.
Ahí comenzó la balacera. Los hermanos que habían subido bajaron corriendo y otro grupo salió para el cerro. Eran más de mil. Estaban desarmados. Como vieron a tres hermanos muertos, entonces vino la reacción. Algunos lograron agarrar a los policías. Ahí murieron varios policías. Los que bajaron dijeron que había muchos hermanos muertos en el cerro. La policía invadió el cerro y ya no dejó entrar a nadie. Solamente pudimos recuperar tres cuerpos. De los que subieron al cerro hay muchos que no han regresado”.
Por Carlos Noriega
FUENTE
“En el hospital me sacaron la bala, me cosieron, me dieron unas pastillas para el dolor y me dijeron que me vaya. Hasta ahora no puedo mover el brazo, me duele mucho. Ya se me acabaron las pastillas, que eran calmantes, y no tengo nada para tomar”, se queja Felimón, de 23 años, echado en su cama, donde ahora ve pasar el tiempo esperando recuperarse para poder volver a trabajar su chacra.
Salomón Awananch, apu awajún de la comunidad de Nazareth y presidente del Comité del Paro Amazónico que dirigió el bloqueo de la carretera Fernando Belaunde, asegura que esa mañana del cinco de junio cuando se inició el ataque policial, los manifestantes comenzaban a prepararse para abandonar la Curva del Diablo. El dirigente awajún revela que la noche anterior al ataque policial se habían reunido con el general Javier Uribe, jefe de la región policial de Amazonas, y habían acordado una tregua hasta las diez de la mañana del día siguiente. El general Uribe les había dado ese plazo para desbloquear la vía antes de que la policía actúe, y a las diez de la mañana debían darle una respuesta. Pero no hubo tiempo para que la respuesta llegue.
“En la noche del jueves cuatro, después de hablar con el general Uribe, nos reunimos y por mayoría decidimos abandonar la carretera. No queríamos un enfrentamiento. Eso le íbamos a decir al general Uribe antes de las diez de la mañana del día siguiente, como habíamos pactado, pero la policía nos traicionó y rompió la tregua. Nos sorprendieron a las 5:30 de la mañana atacándonos desde el cerro”, afirma Salomón. “A esa hora –continúa- nos dimos cuenta que habían personas caminando en el cerro y un grupo salió a ver qué pasaba.
Ahí comenzó la balacera. Los hermanos que habían subido bajaron corriendo y otro grupo salió para el cerro. Eran más de mil. Estaban desarmados. Como vieron a tres hermanos muertos, entonces vino la reacción. Algunos lograron agarrar a los policías. Ahí murieron varios policías. Los que bajaron dijeron que había muchos hermanos muertos en el cerro. La policía invadió el cerro y ya no dejó entrar a nadie. Solamente pudimos recuperar tres cuerpos. De los que subieron al cerro hay muchos que no han regresado”.
Por Carlos Noriega
FUENTE
viernes, 26 de junio de 2009
Investiguen a la mayor ONG que hay en Perú: 55 MILLONES DE DOLARES el año pasado!
Esta idea que tienen algunos congresistas sobre el papel de las ONG en el Perú merece mayor información y análisis. Buscándola encontré lo siguiente:
USAID Resources for FY 2008
(in millions of US$)
SECTOR
In Millions of US$
Democracy
3.500
Economic Growth
5.621
Health
12.105
Environment
6.040
Education
2.450
Alternative Development
23.757
Regional Trade
1.984
TOTAL
55.457
Con un presupuesto así, como diría la canción de Raúl Romero ” me compro un diputado, un juez, un fiscal, un par de abogados, un arquitecto o en su defecto un novelista, un par de periodistas, un arzobispo, un cardenal, una virgen que llora y una virgen de verdad y quizás a Fujimori”.
Justamente, esta ONG que trabaja con presupuesto del gobierno norteamericano es clave para implementar las políticas convenientes para el país del tio Sam. ¿Y esas políticas tienen que ser las mejores para el Perú?
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